Un as de basto
Lleno de plumas amarillas
Tintinea desbocado y confuso
Es hora de ajustar las cuentas
Pagar la deuda
Si estamos a tiempo
La marea se enraíza
Sobre los pedazos de inmodestia
Y nos vamos convirtiendo
En peces sin voz
Aunque creamos lo contrario
La inmadurez nunca termina
Por eso no queremos
Mirarnos al espejo
En él hay muchas verdades
Demasiado injustas
Para cualquiera
Que comience a transformarse
Una mueca hoy
Otra mañana
Y el tridente clavado en la pupila
Así comienzan los insomnios
La demolición
Del ojo ajeno
Porque aún no han cruzado
La frontera
Ni han perdido el color
Y se creen unipotentes
Ante los descarrilados
Cerca al caparazón
De la momia egipcia
Condenada por un mordisco
Por eso caminamos
Con la cruz a cuesta
Entre un montón de frutas prohibidas
Y palabras secas.
