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DEDICADO A MIS PADRES

Monday, December 29, 2008

COSAS DE LA CUBA DE HOY


CARTERISTAS

POR ADELA SOTO ALVAREZ



En nuestro país existe de todo como en botica, dice el refrán, pero cuando nos adentramos en su realidad nos damos cuenta que su eje principal radica en el descalabro humano en que han sumido a sus habitantes por 50 años de totalitarismo impuesto, agudizándose en algunos sectores de la sociedad como la educación y la salud publica.


Muchos son los ejemplos a señalar dentro de los sobresaltos diarios, pero uno de los increíbles es el que enfrentan los asistentes a las diferentes salas de los hospitales cubanos, entre ellos el conocido por Emergencia, enclavado en la Ciudad de La Habana, y el que no cesa de ofrecer aportes a los horrores que desmoronan la conocida afirmación gubernamental de qué Cuba es una “potencia médica” desinteresada y gratuita.


Necesitar de los servicios médicos de este centro de salud en condiciones de gravedad e inconsciencia, es lo mismo que perder el contenido de los bolsillos, billeteras o carteras de mano, gracias a las habilidades de los camilleros de turno, que hacen fortuna con las desgracias ajenas, me contó recientemente mi prima Gloria residente en el Reparto Florida. San Miguel del Padrón, pero que por necesidad tuvo que asistir al mencionado centro con una amiga que presentaba un fuerte dolor precordial, y una alta tensión arterial, ocasionada por los disgustos y las inclemencias de un fin de año en la isla.


Según me contó llegaron al mencionado centro hospitalario alrededor de las 8 de la noche del 31 de diciembre.


El cuerpo de guardia estaba completamente repleto de pacientes con síntomas semejantes, entre otras dolencias.


Ella a duras penas pudo llegar con la enferma, la que después de mucho indagar por una camilla apareció en la escena una silla de ruedas destartalada, pero que resolvía momentáneamente el problema, hasta que llegara su turno de la inmensa lista de pacientes por atender.


Pasada las primeras horas de espera la enferma agudizó el dolor precordial, entonces fue llevada a uno de los cuartitos de emergencia y acostada en una de las también desmanteladas camillas con el objetivo de que siguiera esperando por la atención del facultativo de guardia.


En un segundo en que fue por una cuña para que la amiga hiciera una de sus necesidades fisiológicas, sintió a sus espaldas unas voces de alarma, y que gracias a las mismas fue que pudo recuperar su monedero, el cual habia dejado encima de la camilla con el apuro, con 50 pesos en moneda nacional y un dólar, en el preciso momento en que 2 camilleros del lugar se repartían el importe.


Afirma que estos incidentes son sistemáticos a causa de los bajos salarios que reciben los contratados para estos servicios. Además de que la mayoría proceden de barriadas marginales con un historial de carteristas profesionales.


Algunos de ellos cuando comenzaron a trabajar en Emergencia no eran delincuentes —me dijo Gloria — pero ante la deprimida economía se contagiaron, y no sólo el personal de los servicios de limpieza, camilleros y porteros, sino también los jefes de los niveles más jerárquicos de este trabajo asistencial de vez en cuando meten la mano donde no deben.


Agrega que “lo cierto es que sin alabanza ni dando punto a las habladurías mal intencionadas, quien por desgracia pierda el conocimiento, le dé un ataque de epilepsia, o le suba mucho la presión arterial y necesite de un camillero, por favor deje la billetera en casa.