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Sunday, December 07, 2008

CUBA Y SU HISTORIA


RECORDEMOS AL TITAN DE BRONCE
(Punta Brava 7 de diciembre de 1896)

“Los imperios fundados por la tiranía y sostenidos por la fuerza y el terror, deben caer con el estrépito de los cataclismos geológicos”.
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POR ADELA SOTO ALVAREZ

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La unión de Marcos Maceo conocido por “El mulato”, con la morena liberta y afrocubana Mariana Grajales, dieron a la historia seis valientes retoños, entre ellos a José Antonio Maceo y Grajales, quien nació el 14 de junio de 1845, en una zona rural en la provincia oriental de Santiago de Cuba.

Este niño fue creciendo bajo la enseñanza y destreza de su padre quien lo adiestro en el manejo de las armas y habilidades en la administración de propiedades, además de educarle en un código de honor inflexible. De él heredo las cualidades de líder militar, aunque no fue éste el único campo en el que se destacó, pues también fue buen negociante y administrador de las fincas familiares.

Su madre, Mariana Grajales, le inculcó una férrea disciplina, la cual fue fundamental en la forja de su carácter y se vio siempre reflejada en sus actos como líder militar.

Esta valiente mujer, ante el altar familiar, conminó a su esposo y sus seis hijos a luchar por la independencia de Cuba o morir en el intento, lanzándose ella misma a la "manigua redentora" para apoyar desde la retaguardia las acciones de los mambises, como se conocía a los independentistas cubanos. Casi todos sus hijos, además de su esposo, cayeron en la lucha por la independencia de Cuba.

El General Antonio Maceo fue uno de los líderes independentistas más destacados de la segunda mitad del siglo XIX en América Latina, y llegó a ser el segundo Jefe Militar del Ejército Libertador.

Por eso hoy al cumplirse un año más de su caída en combate todos los cubanos debemos recordarlo con respeto y amor, no sólo por lo que representa en nuestra historia, sino por la pasión que sintió por la tierra que nos vio nacer.

El origen humilde de Maceo y el color de su piel demoraron el ascenso a Mayor General del excepcional mambí, aunque ya los grados de Coronel y Brigadier General los había alcanzado con rapidez.

Por su valentía en el combate, sus habilidades estratégicas y su ejemplar disciplina ascendió con rapidez en la escala militar, a pesar de las tendencias racistas y clasistas de varios de los propios patriotas, cuyo origen era francamente burgués o aristocrático.

Los hombres a su mando comenzaron a llamarle "El Titán de Bronce" por su excepcional vigor físico y resistencia a las heridas de bala y arma blanca.

Se recuperó de las más de 25 heridas de guerra y parecía que ninguna de ellas afectaba su valor cuando entraba en combate.

La carrera militar de Antonio Maceo con el Ejército Libertador Cubano comenzó cuando su padre, junto a él y varios de sus hermanos, se unieron al alzamiento de Carlos Manuel de Céspedes como soldados.

Reconoció especialmente como jefe y maestro al gran estratega dominicano Máximo Gómez, quien con el correr de los años se convertiría en el General en Jefe del Ejército Libertador de Cuba.

El uso del machete como arma de guerra por parte de Gómez, como sustituto más cómodo del sable español y por la escasez de armas de fuego y municiones de los mambises, fue adoptado por Maceo y sus tropas, en las que cargaba en la caballería como uno más.

Antonio Maceo rechazó con energía las sediciones militares de Lagunas de Varona y Santa Rita, que minaron la unidad de las tropas independentistas y favorecieron el clima regionalista de la región de las Villas, a cuyos campos se negó a acudir el Mayor General Vicente García (conocido como el León de Las Tunas), lo que a la larga impidió la invasión de la Revolución al occidente del país.

Las intenciones divisionistas y los propósitos imprecisos y oscuros del General Vicente García fueron rechazadas de plano por Maceo cuando el León de las Tunas, ansioso de protagonismo pero sin objetivos claros en su conducta, buscó su apoyo para el establecimiento de un nuevo gobierno revolucionario.

Las divisiones, el regionalismo y la indisciplina contribuyeron a evitar la invasión a occidente y propiciaron un languidecimiento de la Revolución, de lo cual se aprovechó el general español Arsenio Martínez Campos, militar de honor que ofreció garantías de paz, amnistía para los revolucionarios y reformas legales a cambio del cese de las hostilidades, que para 1878 cumplían 10 años.

Al mismo tiempo, el gobierno español de Cuba seguía concentrando fuerzas para cercar a las huestes mambisas, cada vez más escasas.

Antonio Maceo fue uno de los líderes Cubanos que rechazó la firma del Pacto del Zanjón, que puso fin a la Guerra de los Diez Años.

El y algunos otros mambises (soldados independentistas) se reunieron Con el Mariscal Arsenio Martínez Campos el 15 de Marzo de 1878 para discutir los términos de la paz, pero Maceo protestó estos términos porque no cumplían con ninguno de los objetivos de los independentistas: ni la abolición de la esclavitud, ni la independencia de Cuba.

El único beneficio era la amnistía para los que habían luchado y la manumisión para los negros que habían peleado en el Ejército Libertador. Maceo no reconoció este tratado y no se acogió a la amnistía.

Este encuentro, considerado una de las páginas más dignas de la historia de Cuba fue reconocido como "La Protesta de Baraguá".

Como detalle anecdótico puede añadirse que a sus oídos llegaron tímidas propuestas de hacer una encerrona al general español, de reconocidas aptitudes militares y diplomáticas, pero las rechazó con tal energía que los "comunicadores" de la idea prácticamente huyeron de su campamento.

Luego de respetar el tiempo de tregua para la entrevista, Maceo reinició las hostilidades para salvar su vida, el gobierno de la República de Cuba en Armas le encomendó entonces la tarea de recaudar fondos, armas y soldados para una supuesta expedición armada, pero su gestión fue prácticamente nula, por el desaliento creado incluso entre los emigrados a causa de la Paz del Zanjón.

Más tarde Maceo y Calixto García en New York planearon una invasión a Cuba que dio inicio a la también fracasada Guerra Chiquita en 1879, en la cual no peleó directamente, por haber sido enviado Calixto García delante como jefe principal, con vistas a evitar la exacerbación de los prejuicios raciales que actuaban contra Maceo, fundamentalmente a causa de la propaganda española, que lo acusaba de buscar una guerra de razas, calumnias que rechazó con indignación en repetidas ocasiones.

Luego de cortas estadías en Haití (donde se le persiguió y se le trató de asesinar por gestiones de los consulados españoles allí radicados)y Jamaica, finalmente se radicó en Costa Rica, en la provincia de Guanacaste, donde el Presidente de esa nación le asignó labores de organización militar y una pequeña finca para residir.

Allí fue contactado por José Martí, el Apóstol cubano, para iniciar la Guerra del 95, llamada por él la "guerra necesaria".

Maceo, escarmentado de lo inadecuado de poner impedimentos leguleyos civiles a las acciones militares en condiciones de guerra, tuvo un breve pero intenso intercambio epistolar con Martí en el que advertía de esos males que habían dañado la Revolución de Yara (1868-78), pero Martí le informó de su fórmula de "...el Ejército, libre, pero el país, como país y con toda su dignidad representado." y le convenció de las amplias probabilidades de éxito si la contienda se preparaba cuidadosamente.

Como condición demandó que la jefatura militar máxima estuviese en manos de Máximo Gómez, lo cual fue aprobado sin reservas por el Delegado del ya constituido Partido Revolucionario Cubano.

En Costa Rica enfrentó revólver en mano otra intentona de asesinarle a la salida de un teatro, que terminó fatalmente para uno de sus agresores.

En 1895, junto a Flor Crombet y otros oficiales de menor rango, Maceo desembarcó en las inmediaciones de Baracoa (extremo oriental de Cuba) y luego de rechazar un intento español de capturarle o matarle, se internó en las montañas de esa región.

Luego de muchas vicisitudes logró reunir un pequeño contingente de hombres, que rápidamente creció con los grupos ya alzados en armas en la región de Santiago de Cuba.

En la finca de "La Mejorana", Maceo se entrevistó con Gómez y Martí, en lo que evidentemente fue una reunión desafortunada, por los fuertes desacuerdos entre Martí y él respecto a la constitución de gobierno civil, por la que Maceo no se pronunciaba a favor. Poco después el Héroe Nacional de Cuba (Martí) caería en combate en Dos Ríos (confluencia de los ríos Contramaestre y Cauto).

Partiendo de Mangos de Baraguá (lugar de la histórica protesta ante Martínez Campos), Maceo y Gómez, al mando de dos largas columnas mambisas, llevaron brillantemente la hazaña de la invasión militar del occidente de Cuba, llegando Maceo a Mantua a finales de 1896. Esta proeza estratégica la hicieron Maceo y Gómez luchando contra fuerzas numéricamente muy superiores (en ocasiones les quintuplicaban).

Utilizando alternadamente tácticas de guerrillas y combates abiertos, agotaron al ejército español, que no pudo contener la Invasión a pesar de las dos sólidas

Trochas Militares construidas para ello y la superioridad abrumadora en hombres y técnica militar. Las ansias de independencia y la crueldad de la oficialidad española hicieron que los habitantes rurales del occidente respondieran con un entusiasta apoyo económico y en hombres para las tropas independentistas.

Esto provocó la puesta en vigor del plan del Capitán General Español, Valeriano Weyler, para la reconcentración. En estos campos de concentración, muy anticipados a los instituidos por los nazis en Europa, perdió la vida casi un tercio de la población rural del país.

Al contrario de lo esperado por Weyler, la Reconcentración engrosó rápidamente las filas de los mambises, prefiriendo muchos campesinos la muerte en combate a la de hambre.

En 1896, luego de reunirse con Gómez en la Habana, cruzando la Trocha de Mariel a Majana por la bahía del Mariel, retornó a tierras de Pinar del Río, donde sostuvo cruentos combates contra tropas numéricamente muy superiores, mandadas por generales españoles famosos por sus éxitos militares en África y las Filipinas y con artillería y las armas más modernas de infantería.

Después de diezmar las tropas españolas contra él enviadas, volvió a cruzar la Trocha militar con vistas a marchar hacia Las Villas o Camagüey, donde planeaba reunirse con Gómez para planificar el curso ulterior de la guerra y con el gobierno para disminuir las diferencias entre el gobierno de Cuba en Armas (presidido por Salvador Cisneros Betancourt) y los altos mandos militares del Ejército Libertador, relacionadas con dos aspectos: los nombramientos de mandos militares intermedios y el reconocimiento de la beligerancia por las potencias extranjeras y la aceptación o no de ayuda militar directa.

La posición de Maceo, en esos momentos, era aceptar la ayuda económica y alijos de armas por parte de potencias europeas y aún de los Estados Unidos, pero se oponía enérgicamente a la ayuda militar directa por parte de los norteamericanos.

Sus planes de reunión con Gómez y el gobierno en armas no llegaron a cumplirse. En las cercanías de Punta Brava, finca de San Pedro, Maceo avanzaba solamente acompañado de su escolta personal, el médico de su Estado Mayor, el Brigadier General José Miró Argenter y una pequeña tropa de no más de 20 hombres.

Cuando intentaban cortar una cerca para continuar la marcha fueron detectados por una fuerte columna española, que abrió un intenso fuego.

Al lograr cortar una parte de la cerca y decir "¡Esto va bien!", Maceo fue alcanzado por dos disparos: uno en el torso, no grave y otro que luego de quebrarle la mandíbula le penetró en el cráneo.

Sus compañeros no pudieron transportarle por intensificarse el fuego y junto a él quedó solamente el Teniente Francisco Gómez "Panchito", hijo de Máximo Gómez, quien voluntariamente enfrentó a la columna española para proteger el cadáver del general.

Luego de ser herido de bala varias veces, los españoles lo remataron salvajemente a machetazos, dejando los dos cuerpos abandonados, sin saber la identidad de los caídos.

Los cadáveres de Maceo y Panchito fueron recogidos al día siguiente por el Coronel habanero Aranguren, quien al saber lo ocurrido se dirigió de inmediato al lugar. Luego fueron enterrados en secreto en la finca de dos hermanos, quienes juraron guardar el secreto hasta que Cuba fuese libre e independiente y pudieran llevarse a cabo los honores militares correspondientes.

Actualmente, los restos mortales de Antonio Maceo y Grajales y Francisco Gómez Toro descansan el monumento del Cacahual, cercano a los límites de la antigua finca de San Pedro, y es lugar de peregrinación de los cubanos.

Antonio Maceo y Grajales no solamente fue una figura clave en el movimiento independentista cubano de la segunda mitad del siglo XIX, además de un genial estratega militar.

Su pensamiento libertario, basado en el honor y la virtud, marcó el pensamiento de la generación que le siguió, junto al pensamiento vasto y abarcador de José Martí y puede decirse que continúa viviendo entre lo mejor de los cubanos. Su credo puede leerse en su epistolario basado en "Dios, la Razón y la Virtud".