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Tuesday, September 25, 2007

PSICOLOGIA


LA DEPRESION
(Un síndrome universal)



(ENFERMEDAD SILENCIOSA)

Por: Adela Soto Álvarez



Cuando decimos depresión, muchas personas adjudican esta palabra a la “locura”, o simplemente dicen:

“Se está poniendo viejo o vieja, no sabe enfrentar la vida, esta en la menopausia, necesita una pareja, no le hagas caso, esta así porque es un débil, aconséjale un psiquiatra, toma tabletas”.

En fin todo esto ligado a un sin número de despotismos alrededor de este sentimiento inevitable, por llamarlo de alguna manera. Sin contar a los supuestos amigos, familiares y hasta pareja, que cuando la otra parte se siente afectada y triste la abandonan, con aquella constante Pi “yo no estoy para eso” y hasta surgen las ofensas mayores y las agresiones físicas y verbales, Y en el peor de los casos se desentienden totalmente del afligido como si fuera la peste.

Es cierto que una persona con depresión inspira casi siempre alejamiento de la sociedad, pues se manifiestan sin palabras, con crisis de llanto a repetición, y con una negatividad que afecta a quienes la observen. Por eso es tan importante conocer sobre este tema que se ha convertido en un síndrome universal, y aparece en cualquier ser humano por fuerte que este sea, y no siempre es comprendido.


Por lo que es necesario que se conozca que la depresión no es más que una realidad dentro de la psiquis del individuo, y cuando nos invade es muy difícil decir “basta, no quiero estar deprimido”, esto se acabo”, me olvido de lo que siento y emprendo otra posibilidad” Todo esto no es más que una utopía, de la incredulidad o de la falta de conocimientos.

Por todo esto hay que preguntarse ¿Qué se siente al estar deprimido?La persona con depresión rara vez se queja de que está deprimida. Por lo que nos preguntamos además ¿Es la Depresión principalmente un Trastorno Afectivo?

En mi experiencia, personal, el bajo ánimo está presente con menos frecuencia que la falta de motivación y de interés. Nada merece la pena, ni siquiera, en un momento dado, la vida para el que la padece.La desesperanza del paisaje es inimaginable. Es tan frío y extraño como una pintura desconocida. Se sienten como si no fueran queridos, inoportunos, y sin espacio dentro del ámbito que los rodea.

Las preocupaciones ordinarias, como el trabajo o los amigos, no tienen cabida en el deprimido. La inutilidad silencia al pensamiento, y el tiempo se alarga cruelmente.Muchos se preguntaran: ¿Quién tiene la culpa de esta situación?

Los depresivos piensan que tienen que ser ellos, los culpables de todo. Por lo que el sentimiento de incapacidad los domina.Por ello, el paso final y para ellos natural, no es otro que el suicidio. Debe conocerse que los depresivos no se matan para dar una lección a sus familias o para asustar a la pareja que se fue con otro. Se matan porque es lo más elemental en ese momento para ellos y lo consideran adecuado y necesario. Es para ellos el único paso en la tranquilidad espiritual.


Por lo que es infructuoso exigirle a un deprimido que te explique lo que le pasa, no podrá hacerlo, no sabe lo que le sucede. Y si se insiste en ello, lo único que se conseguirá, es convencerle más de que no se le entiende, y en algunos casos irritarle o empeorarlo

Tampoco se debe pretender argumentarle que vea la realidad con objetividad, pues no podrá. Hay que entender que no está así por su gusto. Que no servirá de nada que le digamos que se anime o que se involucre en actividades de esparcimiento, o sexuales, porque todo para él supone un esfuerzo extraordinario y el no tiene fuerzas emocionales para enfrentarlo.

Es cierto que existen casos más o menos graves, pero todos están sumamente necesitados de análisis y ayuda, especializada y emocional, no de abandono.

Lo mejor que pueden hacer las personas que se encuentren cerca de un deprimido, es transmitirle el sentimiento de que se les quiere y de que se tiene interés en ellos, sin agobiarles, y manteniendo una actitud de espera activa, convencidos de que saldrá de su situación y que debe aceptar la ayuda especializada que existe en todas las sociedades para estos casos.

Para conocer un poco sobre los síntomas más característicos de la depresión comenzaremos por explicar una de las primeras señales que aparecen, y que no es otra que la sensación de hoyo, o peso sobre la cabeza.

El afectado se siente sin vitalidad, entorpecido, no puede trabajar, no puede vivir plenamente, por lo que todo el tiempo presenta una tristeza patológica que puede llegar al suicidio individual, nunca hacia otra persona.

Estos primeros síntomas de la depresión se pueden presentan con episodios de llanto, irritabilidad, tristeza, ansiedad, fobias, procuraciones excesivas sobre la salud, incluyéndoles en muchos casos el dolor.

A estos síntomas se unen cefaleas, dolores articulares, o de otro tipo, y realmente el afectado se siente todos estos males, llegando en muchos casos a presentar crisis de angustia tan intensa que afectan la relación entre parejas y la actividad sexual en un alto grado.

Cuando esto sucede el episodio depresivo ya es mayor, y casi siempre va a parar en la tentativa o en el acto consumado del suicidio. Pues se sienten tan abandonados, fracasados y con la autoestima tan baja que la única salida es desaparecer del mundo que los rodea.

Muchos piensan que la depresión solamente aparece en la vejez, o en las personas afectadas con otras enfermedades siquiátricas, pero no es así, la depresión no tiene edades, lo mismo aparece en la niñez, adolescencia, adultes o vejez, tampoco tiene sexo, ni sociedad, ni raza.

En estudios realizados en diferentes países de la América Latina y el mundo desarrollado, se conoce que las depresiones mayores van casi siempre precedidas de algún estrés psicosocial.

Existen casos de depresión que han debutado de forma severa después del parto, aunque en menos cuantía. Los casos más agudos se ven en las personas cuando pierden a un ser querido, enfrentan un divorcio o separación amorosa, problemas de enfermedad sintomática, o una economía desequilibrada.


Por lo que es esencial, la adopción de una actitud comprensiva y abierta, que permita que se desarrolle el diálogo familiar o especializado y se pueda ir restableciendo la objetividad poco a poco; recordemos que el deprimido suele tener una especial sensibilidad para los aspectos tristes, siendo incapaz de ver los positivos.


Es como decir todo lo mira gris, inalcanzable, no hecho para el, el pesimismo lo envuelve y su sufrimiento es enorme y grave.


Por lo que cuando surgen estos trastornos depresivos es necesario corresponder con antidepresivos, y la terapia de un especialista en trastornos psicosociales.

Existe un buen número de especialistas en psicología que denominan a la menopausia tanto en hombres como en mujeres con uno de los riesgos de la depresión. Aunque se ha comprobado que no es un trastorno específico en estos casos, sino que aparece a cualquier edad, aunque primen historiales depresivos previos.

Aunque es cierto que los cambios climatológicos inciden en estos síntomas, y sobre todo en la tercera edad, que casi siempre llega con la perdida de muchos seres queridos, entre ellos la pareja, o los hijos, la jubilación, o la falta de empleo etc., y casi siempre no son comprendidos por la familia, sin darse cuenta que es el momento de mayor visión, ayuda y compañía.

La depresión no se alivia con llamados de atención, peleas, ofensas, cosas materiales, o una llamada telefónica cuando sobra el tiempo, sino, que hay que destinar un espacio para dedicarlo a ese ser querido que se encuentra afectado a causa de la soledad interna, que es la peor de las soledades y que él la siente inevitablemente.

Tampoco se afirma en algunos inexpertos dentro de las familias que solamente en la tercera edad se sufre de depresión, por supuesto que no es así, este es un mal que aqueja al mundo en pleno, como digo arriba, en cualquier lugar y persona ocurre inesperadamente.

Todos sabemos que transitar por la vida es un acto bien difícil, por lo que todo el mundo atraviesa por períodos de tristeza, soledad, infelicidad, y vacío. Existen tantos acontecimientos cotidianos que afectan la paz interior, que serian innumerables las cuartillas para hablar de las causas directas e indirectas.

Cuando estos acontecimientos depresivos duran semanas o incluso meses, impidiendo que volvamos a adoptar una visión sana de la realidad circundante, es muy seguro que estemos frente a una depresión mayor, por lo que hay que tomar ciertas medidas en el asunto, pero no individuales, sino colectivas, donde entran a jugar un papel muy importante, buenas amistades, padres, hijos y cónyuges.

Los síntomas de un episodio depresivo mayor suelen desarrollarse a lo largo de días o semanas. Antes de que comience puede haber un período prodrómico con síntomas ansiosos y síntomas depresivos leves, que puede durar semanas o meses.

La duración de un episodio depresivo mayor también es variable. Lo habitual es que un episodio no tratado dure 6 meses o más, independientemente de la edad de inicio.

Muchas personas piensan que la depresión no es una enfermedad, que solamente es un estado de ánimo o un trastorno mental y por eso la minimizan y no le prestan la atención que lleva, sin saber que muchas veces la depresión es una enfermedad orgánica.

Por lo que la depresión podría ser una respuesta al stress mantenido u ocasionado por enfermedades en pacientes predispuestos a deprimirse.

Un número de reacciones emocionales referidas a patologías puede contribuir a desencadenar la depresión, además, las pérdidas objetivas, inclusive aquellas que han sucedido antes del inicio de la enfermedad, pueden tornarse más problemáticas, precipitando una depresión en aquellos cuyos lazos emocionales se han debilitado por la enfermedad.

Innegablemente, la depresión no sólo responde a la enfermedad orgánica, sino que también la precede y la acompaña y, además, como se observa en el párrafo anterior, ocupa casi cualquier posición posible en relación con ella.

Aunque hemos venido hablando de que la depresión no tiene edad ni sexo, hemos llegado a la conclusión por encuestas realizadas en diferentes sociedades, que a veces ha predominado con más frecuencia en la mujer.

Se piensa que los factores hormonales podrían contribuir a la elevada tasa de las féminas, a causa de los cambios menstruales, el embarazo, los abortos, el periodo posparto, el climaterio y al final la misma menopausia.

A todo esto se le une, el exceso de responsabilidades familiares, el cuidado de niños, y padres ancianos, ser madre soltera, cabeza de familia, no tener empleo, pareja, etc., etc.

Pero esto no lo podemos tomar como un patrón, porque estas mismas investigaciones demuestran que en los últimos años la enfermedad depresiva ha aumentado considerablemente también en los hombres., y que estos tienen menos probabilidad de aceptar que tiene depresiones que las mujeres.

Se ha demostrado que el hombre tiende a ser más renuente para admitirlo. Por lo tanto, el diagnóstico de depresión puede ser más difícil de realizar, aunque al final se detecta por los síntomas. Aunque es menos diagnosticado que la mujer. Sin embargo la tasa de suicidios en el hombre es cuatro veces más alta que en la mujer.

A partir de los 65 años de edad, los suicidios masculinos aumentan, alcanzando el nivel máximo después de los 80 años.
La depresión también puede afectar la salud física del hombre, aunque de forma diferente a la de la mujer.

Estudios recientes indicaron, que la depresión se asocia con un riesgo elevado de enfermedad coronaria (infartos de corazón) en ambos sexos. Sin embargo, sólo el hombre tiene una tasa alta de muerte debida a una enfermedad coronaria que se da junto con un trastorno depresivo.

El alcohol y las drogas enmascaran la depresión en el hombre más comúnmente que en la mujer. Igualmente, el hábito socialmente aceptable de trabajar en exceso, puede enmascarar una depresión.

En el hombre, la depresión se manifiesta con irritabilidad, ira y desaliento, en lugar de sentimientos de desesperanza o desamparo. Por lo tanto, puede ser difícil de reconocer. Incluso cuando el hombre se da cuenta de que está deprimido, comparado con la mujer, tiende menos a buscar ayuda. El apoyo familiar generalmente es la mejor ayuda para el, pero el se aleja, se siente incomprendido, con baja autoestima. Etc.

Aunque en la población femenina convergen muchos factores de riesgo, se ha comprobado que los hombres no asimilan bien los acontecimientos sociales y de igualdad y no contribuyen con la autocrítica por lo que tienden a sufrir de baja autoestima por cualquier razón, incluyendo la sexual, que ha muchos los ha llevado al suicidio, y en otros casos esta misma depresión o sentimiento de irrealización la desahogan con malos tratos en el hogar.

Esta violencia que se desata muchas veces, va unida al alcoholismo y a la drogadicción. Otras dejan de hablarles a la familia, y al cónyuge. Se mantienen silentes, agobiados, irritables, y en algunos casos tratan de ejercer poder, y después se retraen con una tristeza patológica.

Otros de los síntomas con incidencia frecuentes es el llamado síndrome del insomnio. No dormir, o tratar de conciliar el sueño a deshoras de la noche.

Los síntomas de la depresión, según duchos en esta materia, trascienden el ámbito de las alteraciones del humor, aunque increíblemente un alto número de pacientes deprimidos no presentan tristeza ni desesperanza o apego a las ideas suicidas.

Sin embargo, sí pueden tener síntomas de apatía, falta de energía, disfunciones sexuales; síntomas de discomunicación, como retraimiento social, molestias, agresividad, descuido en el arreglo personal y síntomas de ritmopatías, como alteraciones del sueño y gran oscilación de los síntomas a lo largo del día.

Lo cierto es qué en un 88 por ciento de los casos, la depresión tiene un inicio progresivo y gradual, a veces tan silencioso e inespecífico que muchas veces pasa inadvertido hasta para el propio paciente. Esto se observa sobre todo en adolescentes y jóvenes, aunque como dije anteriormente puede ocurrir a cualquier edad, sexo y momento de la vida.


En el segundo caso, se trata de procesos que nada tienen que ver con la realidad, la persona simplemente se deprime sin existir una causa real. Una tercera actitud es la que considera que en una depresión pueden estar implicados ambos factores, tanto endógenos como exógenos, en distintas proporciones y en distintos pacientes.

Realmente es difícil encontrar una alteración física que no afecte al estado de ánimo y viceversa. El estado de ánimo y el cuerpo sólo se pueden desgajar teóricamente.


En algunas familias la depresión severa se presenta generación tras generación. Sin embargo, la depresión severa también puede afectar a personas que no tienen una historia familiar de depresión. Sea hereditario o no, el trastorno depresivo severo está a menudo asociado con cambios en las estructuras o funciones cerebrales:




La persona deprimida necesita diversión y compañía, pero demasiadas exigencias pueden aumentar sus sentimientos de fracaso.


Lo más importante que alguien puede hacer por la persona deprimida es ayudarle a que reciba el diagnóstico y tratamiento adecuados.

Otra cosa muy importante es dar apoyo emocional. Esto implica comprensión, paciencia, afecto y estímulo. Busque la forma de conversar con la persona deprimida y escucharla con atención. No minimice los sentimientos que expresa, señalele la realidad y ofrezcale esperanzas.


En una encuesta realizada en días recientes tuvimos la posibilidad de conversar con algunos enfermos de depresión que expresaron lo siguiente:


DANIA MARIA_(28 años) Mucho que sufrí antes de encontrarme a mi misma. Siempre estaba triste, sin deseos de nada, Deje de dormir, y hasta de bañarme. Al tiempo y gracias a una amistad busqué ayuda profesional la cual prestó gran interés a mi situación. Hoy he mejorado mucho, aunque me deprimo con facilidad.


ALBERTO (65 años) Solamente cuando me di cuenta de que estaba dentro del hoyo fue que puede llegar a tener una visión de mi caso desde dentro de la depresión que sufría inevitablemente. Hoy puedo compartir mi experiencia, fue muy dura, pero vencí algunos lazos que me oprimían hasta hacerme creer que no significaba nada en este mundo.

LUIS ANTONIO: (44 años) Yo tengo mucho que aportar a este tema porque traté de suicidarme cuatro veces. Para mi la vida no era nada, yo no existía, perdí a mis padres, mi esposa, después de eso nada tuvo valor para mi, sin embargo cuando me di cuenta y gracias a un tratamiento acorde y de aceptar amigos y quitarme la coraza ante la sociedad, pude salir del bache.

LESLIE (25 años) Yo comencé con crisis de pánico, así me decían los médicos, pero realmente era una gran depresión. Hice intentos suicidas con tabletas para dormir. Tome muchas,… quería morir. Perdí el trabajo, y a mi pareja. Estaba sola en un país desconocido, no tenia opción. Hasta que una buena amiga me indicó el lugar exacto para atender mi situación, hoy me siento mucho mejor, espero curarme del todo.

JESUS ANTON (18 años) Para que contar mi caso, me quedé sin familia, todos me dieron la espalda porque decían que yo tomaba drogas, No era cierto, solamente andaba triste por los rincones. Me expulsaron de la casa, y de la escuela porque me fui a los golpes con otro, Me sentía mal, triste, sin deseos de nada, pero nadie me comprendía, solamente veían en mi a la persona antisocial, incapaz de tener valores, y así fue como me fui hundiendo, hasta llegar a un callejón sin salida.

LAURA (50 años) Me divorcie muy joven, y después de andar por algunas relaciones comprendí que nada estaba hecho para mi, por lo que decidí continuar la vida con mi familia y mis tres hijos. Cuando estos se casaron e independizaron, pase a ser un estorbo, todo lo que decía era malo. Mis palabras comenzaron a perder valor delante de ellos.

Defendían a su pareja y me tiraban a mí, y así fui cayendo lentamente en una tristeza grande, ya no tenia deseos de vivir, y me fui ovillando en los rincones.

Cuando menos lo pensé ya andaba en mi mundo interior, dejando el exterior y de este llegó el deseo irresistible de morir.

Una tarde por casualidad estaba en una parada de ómnibus cuando se me acercó un joven de unos 40 años, me preguntó la hora, y casi ni le escuché.

El inteligentemente se dio cuanta de mi estado, y comenzó a sacarme de mi cápsula. Así también fue descubriendo mi soledad, y mi depresión,

Hoy gracias a sus consejos, amistad sincera, dedicación y constancia puedo decir que estoy casi curada, y digo así porque el deprimido es demasiado sensible, y por cualquier cosa recae, aunque yo pienso que tengo que hacer un gran esfuerzo por mi misma.

Por todas estas cosas comentadas arriba soy del criterio de que la comunicación, el afecto, la comprensión, y la madurez emocional, tanto familiar como en pareja es el único medicamento que puede aportar el 90 por ciento de ayuda a la cura de la depresión a cualquier edad, aunque no se pueda descartar el factor “ayuda psicológica” por parte de especializados en la materia, pero esto de forma colateral, porque de nada valen los fármacos si el sistema nervioso central no está totalmente equilibrado por lo menos en más de un 80 por ciento de estabilidad.

La palabra de orden debe ser, comprender, y tratar de ser comprendidos, dar amor, y recibir amor. Todo el que siembra recoge, aunque muchas veces lo dudemos, porque hay dichos que dicen que “sembré y recogí abrojos” , pero lo importante es dar, dar hasta un saludo porque la ley lo dice así…


Recibir es lo mismo que dar, porque dar y recibir son aspectos diferentes del flujo de la energía en el universo. Y si detenemos el flujo desde alguno de los dos polos, obstaculizamos la inteligencia de la naturaleza.