ENTREVISTA LOS AZOTES DEL EXILIO NOVELA

SEGUIR...

TRADUCTOR

DEDICADO A MIS PADRES

Thursday, February 07, 2013

CONCAVO MICRO MUNDO



Sin identidad
Azorada de tanta podredumbre
Eligiendo ser o no ser
En medio de esta inseguridad
Que me aleja del paraíso terrenal
Que tanto me prometen
Voy por este supremo sendero
Revelándome

Precisamente aquí
Donde creí llevar la inocencia bien guardada
Descubro como rebanan mis tentáculos indefensos
Y me introducen en un legado vicioso
Que revienta cualquier tradición por forzuda que sea

También he presenciado
El azote de los bárbaros
En medio de un evangelio alterado
A la misma hora
En que todos se disponen a comenzar el espectáculo

He palpado la maldad subir como hiedra
Escupir al hermano y tenderle la mano al concurrente
Todo en medio de un tabernáculo de tentaciones
Donde la propia parentela afila su doble lanza
Cortando de un tajo la mejor magnificencia

También he visto reír al mendigo y llorar al acaudalado
Celdas tapiadas y oscuras mazmorras
Llenas del nauseabundo escalofrió
Cuando a mi costado renace la tierra

Me he sentido presa sin cadenas ni rejas
Y libre llena de tribulaciones y balaustres
Por eso es que todo paisaje me es ambiguo
Y no creo en alegatos ni buenas intenciones

La calma siempre será pasajera
Mientras la ceguera siga prodiga y confabulada
En este laberinto cotidiano

Lo único que no he logrado es ver mi rostro en el espejo
Ni sentir el aplauso de la muchedumbre a la hora de las ofrendas

El inmutable me persigue
Agita la tragedia y la epopeya que llevo como escudo

Solamente logro ver germinar la catástrofe
En los jardines de mi oculto reinado.

Sólo persistes tú
Con tu delirio de atrapar las aves
Aunque te confinen al hueco

Supremo revelador del optimismo
Clavado como una estaca
Develando la posible belleza para mi salvación

Sin advertir
La otra mejilla
La interna y aguda
Donde hay un montón de decepciones en banca rota

Un pedazo de corazón partido
Una coraza endeble y pisoteada
Y un micro mundo cóncavo

Donde cada día y cada noche
Voy dejando mi huella más hambrienta