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"Para mí, el mayor placer de la escritura no es el tema que se trate, sino la música que hacen las palabras." Truman Capote

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jueves, agosto 05, 2010

HECHOS DEL 5 DE AGOSTO DE 1994 EN CUBA



"EL MALECONAZO EN SU DIECISEIS ANIVERSARIO"

“Fue una gran rebelión yo diría que la más grande, donde el pueblo cubano mostró su valentía y decoro como volcán en plena erupción clamando justicia”.

Hoy es cinco de agosto, por lo que inevitablemente a mi memoria llega La Habana de ese día, bajo el más bravío de los soles caribeños.Y aunque es cierto que los cubanos tenemos mucha memoria, este es un día que quedó marcado en nuestra mente y corazón para toda la vida.

Recuerdo que Mérida me llamó por teléfono para contarme lo qué hacia días se venia rumorando, pero que ya a esa hora no era rumor popular, algo grande estaba pasando cerca de la Bahía.


Un grupo de hombres y mujeres salían a las calles de La Habana en busca de libertad a cualquier precio. Era un día como hoy, pero del 1994 cuando ocurrió uno de los acontecimientos más increíbles de rebeldía a treinta y cinco años de dictadura castrista.

Le pregunté qué si sabía los detalles, me dijo que todo parecía cierto, que había ya muchos cubanos acumulados en los muelles de Luz y de Caballería. En el mismo lugar donde se coge la lanchita de Regla y Casablanca, y que se decía que habían secuestrado a otra lancha con cientos de pasajeros.

Sus palabras me emocionaron de sobremanera, estaba segura que lo lograrían, aunque desde el secuestro de las dos lanchas anteriores la policía peinaba la zona como lobos de presa.

Incluso muchas personas para poder abordar la lancha de tránsito por la bahía, tenían que dormir en el paseo de la Alameda de Paula, o en los parques aledaños a la zona, pues de noche la embarcación tenía prohibida la trayectoria.

Mérida me afirmó que ella junto a Mercedes y otros opositores iban para el lugar en busca de noticias, que me podía ir con ellos, o que fuera detrás.

Nunca se me olvidará cuando íbamos llegando a la concentración multitudinaria que tapaba la entrada del puerto y los puentes de hierro elevados por donde circulan los trenes de carga de la flota pesquera.

Todo estaba repleto de jóvenes cubanos desde la Avenida del Puerto, hasta la entrada del túnel de la Bahía.

Tan compactada estaba la muchedumbre que Omar tuvo que dejar su bicicleta y continuar a pie, al igual que lo tuve que hacer yo, junto a Mercedes, Mérida y Placido un fiel amigo de ambas que encontramos llegando al lugar.

Allí también estaba con su camarita fotográfica, absorbiendo todo lo que acontecía Vladimir, fotos que después fueron enviadas a diferentes agrupaciones opositoras en el exilio. Y que por este acto fue uno de los detenidos y acusado de revoltoso.

Según fuimos ganando espacio pudimos acercarnos a duras penas al muro del malecón, donde se apiñaban miles de personas preparadas con cámaras de fotingo, salvavidas, patas de rana, y otros implementos originales y rústicos, pero con tremenda disposición, esperando el momento adecuado para tirarse al amplio mar, que lanzaba sus olas fuertemente contra los arrecifes

Era mucha la confusión, pero aún así los opositores comenzamos a circular el lugar en grupos dispersos, captando todo lo que sucedía para informar con exactitud los increíbles acontecimientos, conociendo de antemano, que los medios oficiales jamás darían un informe verídico y mucho menos detallado, ni a la prensa extranjera ni al pueblo. Por eso fue tan necesaria nuestra presencia.

Los que se unían a la estampida poblacional preguntaban asombrados lo qué sucedía. Muchos sin poder comprender, que era el pueblo enardecido en espera de una oportunidad para poder huir en busca de la paz que les usurpan.

En esos días había corrido un comentario callejero que ese cinco de agosto llegarían a las orillas del Malecón embarcaciones procedentes de la Miami a rescatar a sus familiares, como ocurrió en Mariel en los 80.

Por eso la gigantesca afluencia de personas desesperadas por ver aparecer en el horizonte aunque fuera una luz de esperanza y poder salir del pedazo de tierra que los aplasta y consume.

Todos se mantenían firmes, a pesar del acecho policía, que vigilaba desde camiones soviéticos, otros en ladas y a pie, así como emboscados en los recodos de las esquinas, todos en franco acecho y esperando la orden de atacar.

Frente a la Aduana había paneles herméticos colmados de guardias vestidos de civil. Hasta algunas pipas de venta de refresco aparecieron en el lugar, donde a la vez que vendían su producto vigilaban los sucesos.

Nancy mi prima y su familia, al igual que un nutrido grupo de vecinos de San Miguel del Padrón, Juanelo, Florida, y La Habana Vieja entre otros, llevaban varios días sentados sobre el muro del malecón, a agua sol y sereno, en espera de las lanchas rápidas de la Florida, con la vista fija en el horizonte, seguros de qué ese día sería el fin de sus cuitas.

Como pasaban las horas y nada ocurría, en su desesperación, el esposo de mi prima Nancy y otros tantos, pensando en una solución inmediata, abordaron un remolcador que se encontraba atracado frente al ministerio de la Marina de Guerra.
Con todas las esperanzas puestas en aquel transporte marítimo, subieron a él en estampida, pero por desgracia el remolcador no tenía motor y tuvieron que abandonarlo, después de revisarlo de punta a punta.

Fue aquí donde comenzó la gravedad del asunto, pues la policía al verlos sobre el remolcador comenzaron a golpearlos, o mejor dicho a golpearse de ambas partes, pues por primera vez vi con mis propios ojos como el pueblo se enfrentaba a la gendarmería nacional y política con uñas y dientes.

Ante la envestida que duró por un buen tiempo, entre patadas, empujones, piñazos, bastonazos, piedrazos, y zapatazos, pues muchos para defenderse se quitaron los mismos y se los lanzaron por la cara a los policías, la mayoría vestidos de civil disimulando ser el pueblo.

Indignados ante la agresión recibida, una parte del grupo se organizó de forma increíble, y dirigidos solamente por la gran cólera, comenzaron a marchar por la Avenida del Puerto en La Habana Vieja rumbo al Malecón.

Aquello había que verlo, y escucharlo personalmente para poder creerlo, gritaban consignas contra Castro, el comunismo, el régimen, a la vez que pedían a todo pulmón Libertad. Libertad, y más Libertad, y que se respetaran Los Derechos Humanos.

Detrás de este grupo de más menos una veintena, marchaban otros por las aceras, y por la misma calle en señal de apoyo, o curiosidad.

Hasta que llegaron frente al Palacio del Turismo donde la emprendieron a pedrada limpia contra los ómnibus de esta institución. Así como contra las vidrieras de algunas tiendas de recaudación que hacia poco habían comenzado a realizar sus ventas en los alrededores, posterior a que despenalizaron el dólar, él que estuvo prohibido y sancionado de forma represiva y ridícula.

Nunca pude imaginarme de dónde salía tanta gente, pues por cada calle que pasaba la concurrencia de cubanos se les unían más. Muchos de espectadores pasaban a manifestantes.

Así sin detenerse ni dejar de gritar consignas antigubernamentales continuó avanzando el gentío por la ancha avenida del Malecón.

No hubo ni una sola vivienda de esta zona que no abriera sus puertas y ventanas y saliera a sus portales o balcones a apoyar a la concurrencia de manifestantes aunque fuera con la mirada.

Cuando llegaron a la bocacalle de Galiano y frente al hotel Deauville comenzó nuevamente el bombardeo de pedradas contra las vidrieras del lugar. También hubo roturas de cristales de ómnibus, vehículos, y uno que otro piedrazo contra el que se metió en el medio.

El grupo estaba frenético, sediento de decir y hacer, y furiosos por los abusos cometidos por parte del aparato represivo, momentos antes cuando subieron al remolcador.

Cuando no habían llegado a la calle Lealtad rumbo a Neptuno, el bullicio era mucho más concurrente. Allí si acabaron con casi todas las vidrieras de las tiendas del dólar, en protesta. Por cada cristal derribado gritaban con más fuerza pidiendo ¡Libertad! ¡Abajo Fidel y el comunismo!

Mercedes, Mérida y yo seguimos subiendo, y al llegar a la calle Zanja, nos tuvimos que escurrir detrás de las columnas para no ser detectadas por la gendarmería política, que temerosa y mirando para todas partes ya comenzaba a dejarse ver con aire intimidatorio.

A pocos metros de la Unidad Policial de Dragones había un gran grupo de policías uniformados, con armas largas, en forma de cordón humano, con el objetivo de no dejar llegar a la concurrencia al cuartel.

Nunca podré olvidar que desde nuestro escondite escuchamos una voz intrépida que grito a todo pulmón: ¡Hay que darle candela a La Habana!

Este grito que sonó como un gran relámpago puso en sobre aviso a la gendarmería, que de inmediato comenzó a recorrer las zonas del conflicto, desde los muelles de la Habana Vieja, hasta la calle Reina de esta hasta el Malecón, y de la Avenida del Puerto hasta Belascoaín.

Comenzaron a moverse a pie, y sobre vehículos de diferentes tipos, desde patrulleros, hasta ladas particulares, camiones soviéticos. Bicicletas, y motos.

Además por doquier veías múltiples tanques de basura bloqueando las calles para evitar que los manifestantes la emprendieran contra los turistas extranjeros.

Hoy memorizando pienso que en éste gran acontecimiento de rebeldía nacional tuvo que haber participado más de cien mil personas, porque todas las cuadras se veían repletas de gente.

Ya sobre las cinco o seis de la tarde el despliegue de policías era inmenso, tropas especiales, milicianos, militares, policías de civil, policía nacional, brigadas de Respuesta Rápida y hasta el Contingente Blas Roca sitio las zonas implicadas.

Todo parecía el fin de la dictadura castrista. Pero el enemigo acechaba emboscado y ladino tras el disfraz de las Brigadas de Respuesta Rápidas, haciéndose pasar por civiles, y con pañuelos en la cabeza para dar la imagen de pueblo enardecido, y en el mismo lugar donde se alza majestuosa la estatua del General Antonio Maceo, comenzó nuevamente la lluvia de golpes contra el grupo, pero esta vez al duro y armados.

Los manifestantes fueron apaleados con porras, cabillas, tubos, y cualquier tipo de objeto fuerte que pudiera al golpear matar o destruir el cuerpo que atacaban. Uno que otro empuño también su pistola contra los jóvenes aunque no se atrevieron a disparar.

Fue un acto de cobardía extrema pues los jóvenes estaban desarmados, solamente algunas piedras recogidas al azar por el mismo camino que transitaron con sus consignas en contra de la dictadura comunista. Por lo que no pudieron defenderse del fascismo azuzado que con toda la rabia de la prepotencia se les vino encima.

Ante las bajas de heridos que comenzaron a ocurrir, no les quedó otra posibilidad que evitar los ataques dispersándose de inmediato.

Por lo que empezaron a circular rápidamente por la zona central de la Habana, la calle Belascoaín, San Lázaro, Neptuno, y el Barrio de Colón.

Pero a pesar de tener que alejarse del lugar, no dejaron de gritar sus consignas contra el régimen totalitario pidiendo independencia, y que se terminara de una vez por todas con la tiranía castrista.

Recuerdo que para darle legitimidad al episodio horas después se presentó en el lugar de los hechos el dictador cubano Fidel Castro

De forma sarcástica y para restarle importancia al acto de rebeldía nacional que se efectuó en aquella zona habanera, dijo “que venía a recibir también su cuota de "balas y piedras".

Recorrió a pie y escoltado hasta los dientes algunas calles hasta el Castillo de La Punta, al final del Paseo del Prado. Allí se detuvo y después de vacilar las palabras como es su costumbre, dijo a la prensa extranjera.

"Lo importante es que el pueblo está librando esta batalla y por eso yo estoy junto al pueblo".

Jamás escuché tamaño descaro y mentira. Por qué no dijo que era el pueblo el que se había rebelado contra él y su camarilla de totalitarios.

Pero el dictador padece de un orgullo superdotado con una inmensa capacidad increíble en eso de invertir términos, por lo que no era para extrañarse escuchar sus declaraciones tergiversadas sobre el por qué de la multitud iracunda de cubanos.

Dentro del país todo se quedó sin conclusiones. Nadie supo cuántos fueron los heridos, ni la cantidad de detenidos que hubo.

A partir de este incidente que se trató de ocultar ante los medios, y la población, dándole al pueblo una panorámica diferente a la realidad, y ya controlada aparentemente la situación, se desató una paranoia y una sed de venganza contra los cubanos imposible de creer.

Comenzaron por el barrio de Colón, casa a casa, y persona a persona, involucrando a culpables y no culpables de haber participado en la manifestación del día cinco de agosto.

Para la represión política todos los vecinos de estas zonas eran sospechosos, por lo que para lograr sus objetivos el gobierno le dio la tarea a los Comité de Defensa de la Revolución para que con sus lupas y chivatería, delataran en menos de veinticuatro horas a los participantes, simpatizantes, y hasta si alguno sonrió ante el paso de la muchedumbre

En un alarde de poder, y para infundir miedo, se trazó un plan entre las Brigadas de Respuestas Rápidas, los Cederistas, y los jóvenes comunistas.

También infiltraron en el complot a militares de civil, que dirigidos por el secretario general de la UJC efectuaron a la mañana siguiente una contra marcha por las mismas calles transitadas, vociferando contra los “gusanos” "traidores", "vende patrias" y "contrarrevolucionarios" y dando vivas al dictador y a su intocable revolución.

Fue tanta la represión, el acoso y la petulancia derramada a partir de este momento contra cualquier persona que disintiera del régimen, que fue mucho más imposible sobrevivir en la isla si no estabas integrado.

Por eso mientras la represión y el acoso se extendían con mayor fuerza por cada barriada, limitando aún más las libertades, dictando leyes en contra de los desafectos hasta llegar a la Ley Mordaza, y otras leyes de carácter intimidatorio y cruel.

La disidencia seguía organizándose, no solamente en grupos opositores, sino en agencias de prensa independiente, con el objetivo de denunciar al mundo cuánta violación existe en la isla, y terminar más temprano que tarde y de forma pacífica con el sistema totalitario que esclaviza a nuestro pueblo.

En Cuba por primera vez después de la toma de poder del Castrismo no había ocurrido una protesta cívica con casi miles de manifestantes, que circulara por todo el litoral habanero en busca de una posibilidad para huir de un régimen que les roba sus derechos.

Fue una gran rebelión, yo diría que la más grande y donde el pueblo cubano mostró su valentía y decoro, como volcán en plena erupción clamando justicia.

Después de éste día muchos han emitido diferentes criterios sobre el Maleconazo, incluyendo opiniones detractoras, yo diría que fue un brote de rebeldía espontáneo, que surgió en defensa propia y contra la rabia que provoca la presión y el abuso.

A partir de este disturbio aconteció la fuga de miles de cubanos hacia Estados Unidos en las más precarias embarcaciones, lo mismo se tiraban al mar en una balsa, que en lanchas rusticas, camiones y autos náuticos creados por la inventiva de la desesperación. Lo importante para el pueblo era huir a cualquier lugar del mundo donde prevalezcan sus derechos.

La revuelta contra Castro y la huida masiva de los balseros, aunque no todos lo vean así, han sido dos signos diáfanos de la descomposición del régimen de La Habana. De su ineptitud, y tambaleo.

El Maleconazo. Los hechos del cinco de agosto. El día de la resistencia cubana, o Rebeldía Nacional, como quieran llamarle. Pero lo cierto es que fue un día grande, porque se demostró que todo se puede, si el valor y la interesa nos acompaña.

lunes, agosto 02, 2010

SOMBRA QUE CRECE


Toda la carga

Sobre señales ácidas y sombrías
La risa en vendaval
Sin pensar en los pedazos
Que caen
Ni cuánto hubiera dado
Porque el festín de cuervos
No fuera tan preciso

Pero la vida cruza
Y nada pude contra la alta marea
Se afanaron los dardos
Llegó la indiferencia
Y en un cerrar de ojos
Todo nos fue impreciso

Hasta la desventura resultó flamante
Y me vi de rodillas
Suplicando unas gotas

Yo la más sublime
De todas las mortales
La mujer que nunca atizó disparates.
Bendijo la magia

Y se prendió en su signo
Como algo imprescindible

Ahora llueve y no escampa
Escampa y nunca llueve
Y me siento perdida
En una tembladera
Donde no existe escape
Ni siquiera una braza
Para encender la hoguera


PREJUICIOS RACIALES. FLAGELO DE LA HUMANIDAD


La raza ha dividido a los pueblos durante milenios, a pesar de que la filosofía bíblica no permite estas diferencias, porque Jehová nuestro Dios de una sola sangre hizo toda la estirpe de los hombres, pero aún así el racismo ha sido el flagelo de la humanidad, donde la intolerancia y la discriminación es el resultado más áspero.


Muchos ejemplos pueden citarse en cualquier documento que retome el tema racial, donde no dejan de existir los resentimientos y el orgullo de la raza mayoritaria que sin analizar explotan y discriminan a la raza minoritaria, convirtiéndose estas actitudes en las más despreciables de la misericordia.


Para hablar de exclusiones tenemos vastos temas, pero uno de los más notables podemos retomarlos en Cuba, la que consideró a partir del año 59 resuelto el problema racial con las promociones antirracistas que daba el gobierno y demostraba, mediante la educación y las medidas institucionales, de abrir las puertas al negro en lugares prohibidos, con el objetivo de mejorar sus condiciones de vida, tan reprimidas antes de esa fecha.


Tales beneficios no dejaron de excluir los instrumentos insustituibles del asociacionismo civil, la prensa y los debates públicos, regresándolos en este sentido a la peor posición de toda su historia. Por todas estas razones el racismo sigue constituyendo uno de los fenómenos más complejos de la isla caribeña.


Esta concepción por llamarla de alguna manera, debatida durante décadas por diferentes movimientos de integración racial, no ha cambiado y continúa definida como una de las exclusiones sociales que más gravita sobre la vida de una gran parte de los ciudadanos cubanos.


Se ha llegado a la conclusión de que el negro en Cuba no es excluido por decreto, pero los prejuicios estereotipados le impiden llegar a las elites sociales, y así se puede comprobar constantemente.


El Marxismo Leninismo, doctrina que predomina en la isla a pesar de lo arcaica, buscó la posibilidad de la integración, condicionando su participación a la aceptación de una ideología excluyente.


Sin embargo estas cuestiones en la práctica, no acarrean otra cosa que no sea la discriminación constante y no solamente en las manifestaciones burguesas, sino que se palpa en un país supuestamente socialista, y que reafirma constantemente su igualdad ciudadana.


En Cuba el pequeño grupo de negros que ha tenido posibilidades de escalar los peldaños de la elite social no define nada, porque en los análisis de los prejuicios, la discriminación y el concepto de raza sigue excluyendo a la mayoría.


Y así se pude comprobar en diferentes trabajos realizados por los Movimientos de Integración Racial, y algunos periodistas independientes amantes de la investigación, entre ellos los de la provincia más occidental del país Pinar del Río.


En este análisis se conoció que del 100 por ciento de los habitantes que tiene la provincia vuelta bajera, el 40 por ciento son negros, de ellos solamente el 0.002 por ciento han hecho maestrías y doctorados.


El 4 estudia en universidades, el 1 ocupa cargos directivos, y los que han logrado puestos de trabajo en las áreas de la divisa, la mayoría realiza labores de servicio, como choferes, cocineros, auxiliares, porteros, vigilantes de parqueos de bicicletas, camareros, etc. Todos de baja remuneración.


Se conoció además, que del 100 por ciento de la población penal de esta provincia, el 70 por ciento son negros y mestizos. Estos datos estadísticos demuestran la falta de representatividad, confiabilidad y exclusión a que son sometidos los hombres de la raza negra en una isla que promociona al mundo lo contrario.


De igual forma ocurre en el resto de la isla donde la realidad del negro no es otro, que ser la minoría dentro de los cargos confiables.


Dentro de estos prejuicios raciales podemos destacar la doble discriminación que sufre la mujer en cualquier sector de la economía nacional, incluyendo los primeros niveles del estado cubano, donde de 274 féminas que ocupan cargos directivos ninguna es negra, ni siquiera mestiza.


Todas estas cuestiones demuestran que el problema racial en la Constitución Caribeña no ha sido otro que un tratamiento formal, pues a pesar de que la mal llamada revolución del 59 propinó un golpe duro al racismo, o por lo menos logró que el pueblo lo sintiera, se equivocó al igual que con otras cuestiones.


Porque el problema del negro no alcanzó la solución definitiva. A causa de esta realidad, en los años 90 con el derrumbe del socialismo, se interrumpió el lento proceso de integración que se venía produciendo y se estableció un rebote social, que los sorprendió indefensos ante el resurgimiento de severas condiciones económicas que empeoraron los prejuicios raciales y por ende la supervivencia.


En la provincia de Pinar del Río, por mencionar una de las más occidentales del archipiélago se puede observar que en los barrios marginales residen muchos más negros que blancos. Sus viviendas se encuentran en mal estado, otras no han pasado de ser barracones.


Un alto número de sus familiares tiene que vivir hacinados en chozas inmundas, así como sus posibilidades económicas también son drásticas, ya que la bolsa de empleos los discrimina a la hora de ofertarles trabajo.


En casi todos los casos las ofertas son para auxiliares de limpieza en los diferentes hospitales, o trabajos en el tabaco para manojeo, ensarte, o recolección, al igual que en la caña como alzadores o macheteros, o la construcción como ayudantes.


Es decir trabajos expuestos al sol, con mala alimentación y de mano de obra fuerte y barata. Todo esto va unido a las palabras despectivas de muchos ciudadanos que al referirse a ellos los llaman por su color, no por su nombre, con el fin de humillarlos y recordarles su raza. Otra muestra de racismo lo pude observar en una de las panaderías estatales de la provincia occidental.


Un blanco le decía a un negro, de forma aparentemente juguetona, qué cómo era posible que hubiera conseguido una plaza de panadero, porque los negros solamente servían para esclavos.


En la Academia de Ciencias de la misma provincia por los años 80 -90, asistieron a una reunión nacional, el contador principal que era de la raza negra y el chofer que era de la raza blanca. Cuando llegaron al lugar los representantes del nivel superior mandaron a sentarse al blanco y dejaron al negro de pie...


Cuando el contador aclaro la equivocación uno de los representantes lo miró de arriba abajo, a la vez que sin pedirle disculpas, exclamó extrañado, de qué cómo era posible que un negro tuviera un cargo. Anécdotas como estas son muchas las que pueden comentarse pero realmente la situación del negro en Cuba es alarmante con más dureza en los últimos años del desastre económico y social.


Y no solamente en la discriminación verbal, también lo es en el desempleo que para el negro frisa cifras alarmantes. Muchos para poder sobrevivir tienen que dedicarse a trabajos ilícitos y otras formas de supervivencia inimaginables.


La juventud y la niñez enfrentan diariamente la discriminación en las escuelas, centros de recreación y la misma calle. Un alto número de jóvenes deambula en la mayor inercia, de esquina en esquina, llenos de complejos y sin opciones para su futuro.


En la actividad de cine, teatro, o cualquier puesta en escena dentro de las artes dramáticas, también son discriminados.


A los negros solamente le ofertan papeles secundarios, como esclavos, chóferes, porteros, o tarugos


.En algunos casos en la radio por ser un medio que solamente la voz predomina, a los que poseen timbre grave, les permiten papeles principales, de lo contrario van a parar al mismo repudio que les ofrece el resto de los medios. Un alto por ciento de la comunidad negra en Cuba es de bajo nivel intelectual a causa de la propia discriminación a que son sometidos.


Muchos se alejan de sus posibilidades aunque tengan amplia capacidad por evitar el desprecio y la burla a que son sometidos por cualquier causa.


El negro cubano por sobradas razones históricas no emigró, quedó en su propia tierra mucho más excluido, sin remesas familiares, ni vías de adquisiciones privilegiadas, teniendo que acudir al matrimonio con extranjeros, al jineterismo o proxenetismo


Muchos viven en sus diferentes barriadas expuestos a las constantes acusaciones delictivas sean o no culpables, porque el concepto general es, de qué si ocurrió un hurto, una agresión, un abuso sexual o un asesinato o cualquier manifestación en la conducta, detrás está la mano del negro, porque lo consideran capaz de todo.


Por eso se les ve deambular asustados porque si ocurre cualquier delito saben que aunque sean inocentes, las represalias van sobre ellos. La policía en muchos casos los detiene por simples sospechas y a cada paso les pide la identificación y si no la poseen los esposan sin conciencia y les propinan fuertes palizas públicas y bajo las peores ofensas raciales.


Hay personas en la isla extremadamente racistas que tienen un concepto muy equivoco del negro. Dicen que cuando nacen lo hacen con una gallina hurtada en la mano, y que donde vive un negro, el robo es seguro.


El problema del negro en Cuba se puede definir como un proceso histórico y de lucha contra la subordinación a causa de las injusticias y desigualdades que ha sufrido y sigue sufriendo a lo largo y ancho del tiempo.


La colonización ha persistido como un componente consustancial en la historia negrera y solamente podrá tener solución cuando existan procesos vitales en la conformación nacional, que erradiquen tales prejuicios.


La interrelación histórica de diversas comunidades en la isla, iniciada con la fusión de europeos y africanos, reducida por su condición de desposeídos a esclavos, y por el color de su piel a negros, fue un proceso de inversión que impidió formar una conciencia única de pertenencia, identidad y destino.


En este caso lo esencial y la pertenencia del género humano quedaron subordinados a la apariencia y al color de su piel. La subordinación fue la causa de la transformación de las ideas irracionales en prejuicios raciales e ideología racista por la clase dominante.


Este proceso de identificación fue frenando posteriormente cuando los negros se fueron a la guerra con José Martí y muchos se convirtieron en héroes, pero cuando regresaron, la República los recibió como lo que habían sido antes,… negros y sólo negros.


No les cambio el concepto, y la causa por la igualdad y la justicia social por la que pelearon continúo sin solución. Se conoce además que no fueron representados por ningún partido tradicional, y los intentos de crear partidos independientes sucumbieron en la masacre que existió y existe todavía.


Fue así como los patrones blancos comenzaron a discriminar a sus similares con menor cultura. Posteriormente la participación en las luchas dentro de los sindicatos y partidos de izquierda le propiciaron algunas conquistas plasmadas en la Constitución del 40, pero la Colonia no tenía interés en solucionar el problema del negro, aunque la República permitió el asociacionismo y el debate público. En fin durante los siglos el problema del negro adoleció del tratamiento integral que requiere un fenómeno social de tan alta complejidad.


El prejuicio racial requiere de cierta prioridad y de facilidades en el acceso a la integración con los mismos espacios y derechos civiles que permitan una reconciliación entre negros y blancos.


El término raza es un término impreciso porque no está basado en datos científicos, prueba de ello lo es que personas de diferentes razas pueden entrecruzarse y producir descendencias fértiles.


Lo que indica también que el racismo va más allá de actitudes simplemente individuales. Estas actitudes raciales pueden convertirse en la mentalidad de un grupo de personas que usan estas normas y leyes culturales para ser usadas muchas veces por inferioridad y temor


Se deben tomar experiencias positivas alcanzadas a través de estudios, que lograron pautas contra la discriminación ayudando al desarrollo de la cultura del negro, y a la formación en los valores de la conciencia nacional.


Con una comprensión integral dirigida simultáneamente contra prejuicios y causas, se puede lograr un proceso de justicia social que haga desaparecer los dogmas y las exclusiones raciales, así como la identidad del hombre sea el fruto de la reconciliación de su conciencia, y donde negros y blancos tengan un destino común dentro de la sociedad que vivan sea cual sea.


Por todas estas razones los movimientos raciales en Cuba deben luchar incansablemente por lograr la reconciliación y la igualdad tan merecida y derrocar de una vez por todas con la discriminación y el abuso que existe en esta gran brecha racial y cultural, tan sólo porque la epidermis lleva un color u otro.


Que de una vez se alce la dignidad y la entereza de todos los hombres por su valor neutral.