
Hijos míos
Sabemos que las turbas enemigas
Hacen blanco
Sabemos que las turbas enemigas
Hacen blanco
Azoran las sisellas blanquecinas
En su afán sonámbulo y mal trecho
Y riegan iniquidad
Con ansias de confinar hasta su sombra
Con ansias de confinar hasta su sombra
Pero no teman
Ni maldigan la mala suerte
Llegará el día en qué asome el ángulo locuaz
Y todos disfrutaremos del vocablo absoluto
Y todos disfrutaremos del vocablo absoluto
El desvelo será reminiscencia
Y la vida redimirá su irradiación
No olviden
Que la paz está inscrita en nuestro espíritu.
Que la paz está inscrita en nuestro espíritu.
!Zarpen del dolor!
!Sujétense al madero de toda la esperanza!
Es hora de activar cada tentáculo
Adentrarse en el Sermón del Monte
Adentrarse en el Sermón del Monte
Y así llegar al otro lado
En infinita fiesta