
Sin cantar victoria
Resignada a mi legado de dolencias
Mientras el carnaval del mundo
Punza en mi interior
No queda tiempo de resacas
El fuerte invierno penetró desde abajo
Y fue cercenando
La parte más endeble
Ya no me quedan dudas
Llegó el momento
Mis huesos se desmoronan
Al igual que mis ojos
Solamente me queda ir dejando
Lo que adquirí a mi paso
Sin lamentar el desamparo
Ni los golpes de adentro
Mucho menos el terremoto
Que a mansalva cabo mi intuición
Cuando a penas era una muchacha
Que soñaba con hadas
Donde sólo existían brujas
Y aves de rapiña