
Esta novela testimonio fue escrita en Cuba y presentada en la Feria Internacional del Libro de Miami 2005
Dedicada :
a los que están pero no saben
y a los que vendrán cuando no este para contarles...
"Aprendí que no se puede dar marcha atrás, que la esencia de la vida es ir hacia adelante. La vida, en realidad, es una calle de sentido único." AGATHA CHISTIE. Escritora Britanica, y Dramaturga, de novelas policiacas.



Por Lic. Adela Soto
Está historia comenzó en el año 61 después de un discurso de más de 7 horas pronunciado por el Mandatario cubano y donde en todo momento se aseguró que sería un medio de solución provisional, pues todos los esfuerzos de la revolución estarían encaminados hacía la agricultura a partir de este momento.
Muy pronto todo el pueblo podría disfrutar de muchas mejoras alimenticias , y así fue como comenzó en la isla el racionamiento de los productos de primera necesidad, obligando a la población a adquirir de forma normada todas sus necesidades tanto alimenticias como industriales , es decir no podías comprar nada fuera del mercado normado.
Se confeccionó para esto una libreta de racionamiento de l2 páginas todo esto para el año donde se anotan todos los productos que se venden en los bodegas estatales, los cuales se han suscripto eternamente a 5 libras de arroz, un cuarto libra de granos, dos onzas de café quincenal, medio jabón de tocador y de lavar, solamente cuando existen ofertas en los almacenes , se conoce de más de 6 meses sin la entrega de este artículo del aseo personal.
Un cuarto libra de aceite una latita de puré de tomate y pastas alimenticias, esto es por núcleo, y algún que otro producto dirigido y muy bien controlado con entregas mensuales,… muchas veces demoradas.
Además del combustible para cocinar, y el alcohol para el PRE calentamiento de los fogones Pique, porque la gasificación a más de cuarenta y cinco años de proceso socialista, aún no se ha podido llevar a todos los lugares del país.
Las carnicería comenzaron vendiendo también de forma normada tres huevos por personas y algunas libras de pescado fresco como variedad, todo esto con una periodicidad quincenal, y otras veces mensual.
La carne y el pollo a media libra por persona de forma esporádica, y en los primeros años del proceso, después desapareció como otros renglones alimenticios.
La racionalización de los alimentos no resolvió en la isla ningún problema, y a pesar de que es un sistema obsoleto en cualquier país, el gobierno cubano continúa aferrado a esta idea, y la tiene como medio de solución alimenticia ante el bloqueo yanquis, porque siempre están diciendo que es por culpa del bloqueo, que el día que pase el bloqueo entonces desaparecerá la libreta, pero no hay forma que desaparezca, si siquiera después de la despenalización del dólar y la apertura de comercios de la divisa y comercios paralelos.
Los primeros años de racionamiento fueron mejores porque por lo menos cada núcleo familiar podía comprar sus mandados a precios módicos en los diferentes comercios asignados. También esto sucedió con la ropa y el calzado, pero como todo en Cuba estos productos tan bien controlados y de forma equitativa fueron desapareciendo del mercado misteriosamente.
El cuarto de libra de aceite se cambio por una libra de azúcar, es decir que le quitaron una libra al total de azúcar por persona asignada para el mes, y jamás regresó al mercado normado, pero tampoco se le vendió el aceite prometido, éste se quedó en el olvido.
Meses y meses años tras años y el pueblo sin recibir grasas para sus comidas. Esto provocó en muchos hogares, y esto quien lo escucha a lo mejor no lo puede creer, trastornos digestivos y constipación severa, al extremo de llegar a la oclusión intestinal y a otras enfermedades provocadas por la misma falta de lubricación.
Igual sucedió con la leche para los niños. Se le asignó un litro diario, y eso para los menores de 7 años para toda la vida, y a las dietas médicas.
A estas se les vende un litro una semana y dos la otra, es decir que un litro a la semana, no alcanza para satisfacer las necesidades de un enfermo, pero para esto tienes que tener un padecimiento de úlcera gástrica o tener cáncer, y todo por prescripción facultativa, y varias firmas autorizadas.
Los niños mayores de siete años y el resto de la población no pueden consumir leche de vaca ni ningún alimento lácteo.
La carne de res, así como otras carnes un buen día pasó a la mesa de la nomenclatura gobernante, y al turismo extranjero.
Después de la despenalización del dólar la carne de res se comenzó a comercializar en divisas a precios muy elevados de acuerdo al salario del cubano, que cobra sus honorarios laborales en moneda nacional, una moneda devaluada, y se le ofertan los productos de primera necesidad en divisas.
¡Qué clase de situación!..., y no sólo estos, en cualquier mercado industrial o agropecuario puedes adquirir un producto nacional en divisas o a altos precios en moneda nacional, todos de acuerdo a la tasa oficial de cambio.
Es decir, si un dólar esta evaluado en 27 pesos moneda nacional, un producto de un dólar cuesta 27 pesos, lo que indica que es lo mismo, no hay quien sobreviva.
El pueblo nunca podrá disfrutar de una alimentación adecuada a las normas establecidas para el hombre, sino lo que pueda adquirir y eso de acuerdo a su capacidad económica y los que no, tienen que conformarse con la cuota normada carente de todo tipo de proteínas.
Al igual sucedió con la langosta y el resto de los mariscos , estos nunca estuvieron al acceso de la población , solamente destinados al turismo extranjero, y a la mesa de los poderosos del sistema, y a quién atrapen con una cola de langosta, caguama, carne de res, o de caballo, es sancionado con severas condenas , además del decomiso del producto .
En los años 80 la situación alimenticia mejoró un poco y eso gracias a los subsidios de la Unión Soviética, que abastecían a los mercaditos, (comercios liberados) y donde se podía comprar todo lo que se pudieras a precios económicos, pero estos en el año 1992 cuando la opción cero, o el denominado período especial se arreció según el gobierno, quedaron inhabilitados sus locales,… posteriormente se remodelaron para emplearlos como comercios del área de la divisa.
Igual sucedió con las tiendas de comercialización industrial donde los cubanos podían adquirir a través de una libreta de productos industriales normados, 4 blumers al año, 4 metros de tela de algodón o laster, dos pares de zapatos, un pijama, un abrigo y alguna que otra prenda de vestir confeccionada, que se anotaba en unas casillas del 1 al 60, además un uniforme escolar, dos pares de media, 1 pantalón, dos camisas y cuatro calzoncillos, en el caso de los hombres
Pero no siempre estaban las tiendas abastecidas de estos productos, solamente se podían adquirir cuando se surtían las mismas.
Esta tarjeta normada quedó abolida en el año 92 a causa del cierre total de las tiendas de productos industriales, pasando esta producción textil al comercio de la divisa, y a precios muy elevados.
A pesar de que el dólar fue despenalizado, no todos los cubanos pueden adquirir estas prendas de vestir, ni siquiera en los comercios paralelos en Moneda Nacional que también abrieron, con el objetivo de hacer la competencia y a precios similares a la tasa de cambio oficial.
No siendo así con la tarjeta de productos alimenticios, que a más de cuarenta y cinco años de régimen Castrista, todavía es utilizada para comprar algunos productos de primera necesidad para el mes, aunque estos no pasan del estimado que dije anteriormente, y después del período especial con entregas esporádicas.
Otro de los productos afectados es el combustible, que escasea con mucha frecuencia teniendo el pueblo que cocinar con disímiles cosas, como por ejemplo la leña, a pesar de que su utilización afecta de forma severa las vías respiratorias y el medio ambiente.
Uno de los productos que suplió el déficit de carne de res fue el picadillo de soja, con más soja que carne, y según afirmaciones de personas autorizadas en el tema, es el culpable del sin número de afectados por neuropatías periféricas, problemas de la vista, e invalidez total y parcial, pero el médico que afirmó esto, fue encarcelado, y no le dieron oportunidad de seguir investigando sobre el tema.
De esta misma soja se hace un tipo de yogurt que se comercializa de forma normada a niños mayores de siete años y a ancianos mayores de 65 años, por un número en la libreta de racionamiento, pasada las cuatro de la tarde.
Es decir se le da derecho al que tenga un número bajito en la cola, porque el derecho a la oferta es por si queda yogurt, no es que viene asignado para los ancianos, estos no tiene derecho a consumirlo, solamente si sobra del asignado a menores de l4 años.
Alguna que otra vez de forma muy esporádica en estos comercios normados se comercializan cuescos de langostas para saciar el deseo al marisco, y esto a través de interminables colas, y muchas veces en estado de descomposición por las horas sin sistema de refrigeración y de pésima calidad.
Igual sucede con el pescado solamente se comercializan los de muchas espinas como la sardina, la tilapía, y la tenca, porque los pescados grandes, buenos, los de masa, nada mas están conferidos al turismo extranjero o a las mesas de los gobernantes.
Estos productos no se comercializan de forma constante, muchas veces pasan muchos meses sin que aparezcan en el mercado donde tiene acceso el hombre de a pie. Sus ventas son muy demoradas, y otras se pierden del mercado sin que nadie pueda dar fe de ellos.
No pasando así con los productos comercializados de forma liberada y a altos precios y en estos mismos comercios normados. En estos casos trata que tengan mejor calidad aunque nunca la oferta suple la demanda.
El pueblo de Cuba, desnutrido, mal alimentado, y sin derecho a saciar su gusto, ni siquiera con productos nacionales, sobrevive al período especial gracias al arte del invento culinario, y las infusiones de yerbas medicinales que por suerte crecen liberadas en cualquier jardín en la isla.
Puedo asegurar que ante la problemática alimenticia y el deficiente renglón de los productos normados el cubano de a pie se ha tenido que enfrentar a los inventos culinarios más inimaginables, por ejemplo:
Para poder sobrevivir ha tenido que ingerir, picadillo de gofio, de cáscara de plátano verde, bistec de frazada de piso reblandecida con vinagre y sazones, pizza con queso de condones derretidos, tortilla de harina de pan, bistec de hollejos de naranja desamargados, y tantos otros, que tal vez sean la causa directa del alto número de habitantes con padecimientos digestivos.
Otras de los salvavidas del hombre de a pie ha sido la famosa Bolsa Negra, esta aunque a precios elevados hasta la N, y muchas veces de procedencia dudosa, para no especificar que sustraídos indebidamente, ha estado presente en cada necesidad del pueblo.
Pueblo que después de mil maromas pintadas al aire accede para no morir de hambre compra lo que necesita a los vendedores ambulantes que se dedican a revender productos, muchas veces sustraídos de las áreas de la divisa o nacionales, pero que siempre lo van a comercializar por debajo del precio oficial en el mercado.
Otras de las odiseas del cubano ante las entregas demoradas de los productos normados ha sido la falta de combustible, ha tenido que prescindir del producto por más de 6 meses consecutivos, por estas causas ha tenido que cocinar con leña, carbón, aserrín, hojas secas, papeles, vegetal, tusas de maíz, o cualquier liquido inflamable, y hasta confeccionar cocinas rusticas eléctricas y otras por el simple hecho de resolver el difícil problema de la cocina y poder llevarse aunque sea un plato de alimento diario al estómago.
El pueblo de Cuba también ha tenido que sufrir la disminución del per. cápita de sus productos normados, o la total ausencia de estos, cuando ocurre algún fenómeno natural o algún desastre, y esto para demostrarle al mundo su carácter internacionalista.
Esta ayuda no se extrae de la reserva del Mandatario, sino de la insuficiente canasta básica normada y racionada destinada al pueblo una vez por mes, lo que indica, que el pueblo siempre es el sacrificado, para encumbrar protagonismos y autosuficiencias gubernamentales y quien se queje sabe que lo coge la rueda de la historia y el título de desafecto y la eterna persecución.
Hablar de la alimentación en Cuba es algo que tiene mucha tela por donde cortar , yo creo que ni en mil entrevistas el cubano podría expresar con palabras toda la situación que existe en la isla en este campo de la alimentación .
Parecen cosas muy difíciles para quienes las escuchen, pero mucho más difíciles para quienes las hemos tenido que vivir, y no tanto para los que hemos tomado un camino y hemos venido para el exilio, sino para aquellos que tienen que continuar allí, y no tienen una vía de salida, ni remesas familiares para aliviar el golpe.


Por Lic. Adela Soto Álvarez
En las épocas donde la hambruna se convierte en una de las dolencias más espantosas del hombre ocurren cosas insólitas, pero que son tan reales como el día y la noche y así ocurrió en una de las provincias más occidentales de Cuba y en pleno período especial.
En las afueras de esta provincia que les cuento, y en medio de la tierra gorda como le dicen los campesinos, vivía Erasmo, a quien todos cariñosamente llamaban “Sangre Fría”, por su carácter tranquilo, aunque valiente y arriesgado, y más que esto combatiente hasta la saciedad y muy celoso de su ganado vacuno.
Había dedicado gran parte de su juventud a la cosecha de caña pero un buen día se dedicó a las reses bravas, porque en el fondo siempre había sido su gran vocación. Por lo que comenzó con una pareja de estas, hasta que la cría fue aumentando y llegó a ser un ganadero, que aunque todas estaban controladas por el gobierno y no podía disponer ni de una para el sustento familiar, le servia de orgullo verlas crecer y aumentarse y eso para el era suficiente.
Más de una vez llevó a toda su cría a dormir en un cuartón que confeccionó con esos fines, pegado a la ventana de la habitación matrimonial que compartía con Gertrudis la que no entendía nada de reses y mucho menos de la fetidez que expedían durante la noche, pero como esposa abnegada y fiel, callaba y soportaba sin emitir desacuerdos.
Incluso Erasmo había puesto unas cuentas trampas de confiar y uno que otro amigo lo ayudaba con las guardias nocturnas para prevenir los cacos de época.
En toda la vecindad Erasmo gozaba de respeto por buen cuatrero. Muchos decían que a él nadie se atrevería a robarle y así resulto ser por mucho tiempo, hasta un día de luna llena que los matarifes decidieron golpearlo silenciosamente.
Las reses de Erasmo se pasaban todo el día metidas en el agua de la laguna. Todas de muy buena raza y bien cuidadas como ninguna del lugar.
Las contaba diariamente cabeza por cabeza dentro del agua para que no le faltara ninguna y así se iba tranquilo a descansar debajo de un árbol hasta que llegaba la tarde y procedía a guardarlas en el cuartón cerca de la vivienda.
Este día después de contarlas una a una por más de siete veces y sentirse satisfecho y seguro de que no faltaba ninguna llegó la hora del traslado, y allá fue con su envidiable paciencia.
Primero salieron las cercanas a la orilla, seguidamente las otras, todas muy disciplinadas, pero dentro de la laguna se quedaron un aproximado de nueve, tranquilitas y sin emitir ni el más leve sonido.
Esta actitud nunca antes vista por el hombre, le causó extrañeza por lo que dio varios gritos de mando, y sonó el látigo sobre la tierra a ver si le hacían caso, pero nada todas con la mirada fija continuaban silentes y sin movimiento.
Erasmo volvió a intentar con su fuerte voz, e hizo varias señas y nada, posteriormente grito a todo pulmón y nada, hasta que detuvo la manada y muy molesto y desconfiado a la vez decidió meterse en el agua para descubrir que estaba sucediendo.
Lanzándose al agua llegó hasta la primera que flotaba indiferente y sorda como si nadie la estuviera llamando.
Frente a ella con una soga la enlazó y haló por los cuernos, con el fin de que el resto la siguieran, pero cual no fue su sorpresa cuando se quedó con la cabeza en la soga y el cuerpo ausente por completo.
El pobre hombre no supo que hacer, ni decir, por lo que desesperado fue cabeza por cabeza, encontrándose que solamente estaban sujetas por un palo, para que el agua no se las llevara, porque los cuerpos habían sido devorados por los inteligentes matarifes.
Dicen que Erasmo sufrió un infarto masivo y a menos de cinco meses ya no le quedaban a la viuda ni dos vaquitas para garantizarles el desayuno a los siete hijos.
Nada que cuando hay hambre y necesidades los hombres no valoran los sacrificios de los demás y lo único que prima en sus mentes es resolver el problema cueste lo que cueste, y con lo que sea, ni siquiera a qué precio, ni las consecuencias.
Cosas como estas dieron fe en esta época de la barbarie humana. Como se degradaban los valores humanos y como imperaba el sálvese quien pueda, y aunque el miedo no dejó de habitar en todos los hogares, bajo el “modus operandi represivo” , que se promociona a través de los diferentes medios, se logró detener el delito, al contrario aumentaba diariamente hasta llegar a cifras alarmantes.

(Estampas de la Cuba de hoy)
Por: Adela Soto Álvarez
Rosa Emilia Campos, nació en el municipio de La Palma, pero después del 1959 se vino a vivir a la ciudad de Pinar del Río, donde le asignaron una vivienda y le ofertaron un puesto de trabajo en el despalillo de tabaco Niñita Valdés de la misma ciudad.
Por supuesto que todo esto fue a cambio de su finquita de tres caballerías de tierra, dedicada a la siembra de tabaco negro, donde dejó quince reses de doble propósito, nueve terneros, dos toros cebú, una yunta de bueyes, cinco caballos, cuatro yeguas, ocho cerdos regordetes, una infinidad de gallinas sacadas y a punto de sacar, patos, guineos, pavos y una frondosa arboleda de diferentes frutos, los que se alzaban majestuosos alrededor de la casa de ensartar tabaco también de su propiedad.
Sus padres habían muerto de una penosa enfermedad y sus seis hermanos salieron del país en busca de un futuro mejor, pero ella era una fiel creyente del sistema que invadía la isla, por eso cortó todo tipo de comunicación con ellos y entregó las tierras que poseía como único patrimonio familiar.
Al año de residencia en Pinar del Río conoció a Luis Martínez, tan integrado como ella y formaron una linda pareja, de la que nacieron al poco tiempo dos varones, Luis Ángel y Luis Alfredo, a los que cariñosamente les llamaban Colinó, y Papuchito.
Rosita de muy educados modales, como lo es la mayor parte de los campesinos cubanos, se la había pasado soñando con ser alguien en la vida, y gracias a la nueva generación lo sentía seguro, por lo que además de las labores de despalilladora matriculó la escuela se Superación obrera y comenzó sus estudios primarios, segura de que llegaría a la Universidad y se graduaría de Profesora, carrera que admiraba y sentía gran vocación por ella.
Así se le veía a la joven mujer, del trabajo a la escuela y de esta a la casa, todo el tiempo y sin descanso, a la vez que combinaba esto con su integración en las Milicias, el Comité de Defensa, La Federación, la guardia obrera, y todo lo que le pidieran hiciera para formar al hombre nuevo.
Al pasar el tiempo muchas medallas condecoraron su pecho, así como muchos diplomas adornaron las paredes de su casa.
Orgullosa y henchida de felicidad Rosita caminaba por las calles pinareñas, a la vez que cualquier cosa que le pareciera en contra de las leyes y el sistema las enfrentaba con valor y decisión, por lo que un alto número de veces en su calidad de fiel auxiliar de la Policía, encausó a muchos vecinos, tan sólo por creerlos desafectos al sistema, pero eran sus ideales, y todos se los respetaban. Unos por temor a que se los llevara detenidos y otros por no irle a la contraria.
Rosita era la pura ley en su vecindad. Más de 15 cargos dentro de las organizaciones de masa, Militante, Cederista, Federada, Miliciana, Auxiliar de la Policía, Come candela, y de cuanto adjetivo distinguiera su trabajo, y más que todo esto ferviente a los principios de su generación.
Mientras Rosita y Luis se dedicaban al cumplimiento del deber los, hijos crecían al cuidado de los maestros y auxiliares de los diferentes centros de estudios, seminternados y becas del país, y cuando estaban de pase sobrevivían al cuidado de cualquier vecino de buena voluntad que les hiciera el favor de darles un plato de comida.
Una vez los dos abandonaron los estudios y se dedicaron a la esquina, donde la mayoría de la juventud cubana deambula llenos de ocio y abulia., aunque esto a primera hora no lo detectaron sus padres, porque como nunca estaban al tanto del asunto a causa de sus múltiples ocupaciones, no notaron la continuidad de las vacaciones.
Eran tantas las reuniones y tareas de este matrimonio de la nueva era, que tampoco se percataron que los dos se estaban dedicando al robo, y así fue como una noche en que por casualidad todos dormían aparentemente en paz, un escuadrón de policías allanó la morada de Rosita sin escrúpulos.
Todo fue revolcado en un dos por tres, y por mucho que ella sacó los carné que poseía y enseñó condecoraciones y medallas, las esposas chirriaron en los puños de los dos hijos y a empujones fueron conducidos al auto patrullero.
Como es de imaginarse los cargos fueron muchos, por lo que los dos fueron condenados a 15 años de privación de libertad. Uno fue enviado a la cárcel de Pinar del Río y el otro trasladado a la cárcel de Villa Clara, a una inmensa distancia de la ciudad de residencia de ambos.
Los esposos Rosita y Luis no podían entender el por qué sus hijos se convirtieron en temibles ladrones, si habían hecho tanto por formar al hombre nuevo. Pero lo cierto era que estaban condenados por la ley, presos con largas condenas y ellos tenían que enfrentar esa realidad como quiera que fuera y sin ayuda de nadie.
Sumida en sus pensamientos hizo miles de cosas por rebajarles las condenas exponiendo integración, años al servicio de la patria, su actitud ejemplar y cederista, en fin toda su juventud dedicada a la causa que hoy hundía en la cárcel a sus dos hijos. Pero nada resolvió, aunque a pesar de todo esto continuo al frente de sus cargos sin quejarse.
Una mañana de enero Luis falleció a causa de un infarto masivo ante tanto sufrimiento, y Rosita se quedó sola al frente de todas sus batallas.
Vieja, cansada y con una enfermedad incurable la enviaron a un puesto de menos salario hasta la jubilación, a causa de que no estaba calificada en la especialidad que realizaba y sin que nadie tuviera en cuenta que no pudo terminar sus estudios gracias a la falta de tiempo y a tantas tareas asignadas.
Pero esto aunque le dolió y rebajó su autoestima, siguió al frente de sus encomiendas masivas, hasta que una noche en la reunión de vecinos le dijeron que debía entregar los cargos porque a causa de sus problemas familiares los estaba desatendiendo, además debía darle paso a la nueva generación.
Por estas mismas causas la fueron despojando de todos los demás, y el único que le dejaron por unos meses más fue el de Secretaria del Núcleo del Partido del Comité de Zona, y eso porque nadie lo quería.
Hoy se le ve por las calles pinareñas apoyada a un bastón litigando un puesto en la cola de la placita o la carnicería para poder alcanzar lo que le toca de la cuota normada, o suplicándole al panadero que le de un pan de más del que le toca para poder comer ese día.
Otras veces se le ve buscando desaforada a algún conocido de la familia que le pueda conseguir la dirección de sus hermanos en Miami para comunicarse con ellos a ver si la ayudan económicamente.
Muchos la odian por la constante represión que ejerció durante muchas décadas contra todo lo que le pareciera ilegal, otros se compadecen de su ceguera y destino.
Sola, abatida y con muchas decepciones malvive hacinada y sin futuro en una pequeña vivienda que comparte con unos amigos. Un camastro es todo lo que tiene de su propiedad y los remordimientos de haberlo dado todo a cambio de tan poco.


Por: Lic Adela Soto
Foto: Luis Alberto Pacheco Mendoza
Víctor no fue siempre este hombre con la ropa rasgada y descalzo que vemos por las calles pinareñas a la casa de unos centavos, o pidiendo un pedazo de pan para poder calmar sus jugos gástricos.
Tampoco fue el mendigo que todos apodan “Mala sangre”o Chuleta” que duerme sobre el primer banco de un parque o en los asientos de la terminal de ómnibus provincial, donde a la hora de realizar el aseo del inmueble lo levantan a gritos e improperios, tildándolo de loco.
Víctor una vez fue niño, adolescente y hombre dedicado por entero a su especialidad en números.
Dirigió con valentía una de las tantas empresas cubanas, se aferró a los planes anuales y del quinquenio, y defendió con uñas y dientes los sobre giros económicos cada vez que a su director se le encaprichaba formar un precio, sin tener presente esta política y los pasos a seguir en la modalidad financiera, la que por muchas veces se llevó a la banca rota el presupuesto estatal.
Todo esto lo enfrentaba Víctor, pero no se quejaba, porque era fiel a sus principios y lo importante y sagrado era el deber cumplido y hacer todo lo posible por su país, aunque sus hijos carecieran de su presencia en las noches de descanso y en los fines de semana.
A pesar de que su esposa Maria estuviera embarazada y presentara cualquier dolencia, porque su tiempo estaba siempre cronometrado.
Y así se le veía por las calles de Pinar del Rió, con su maleta en mano repleta de papeles y sin tiempo ni para dar los buenos días a sus vecinos, ni compañeros de trabajo.
Muchas veces almorzaba o comía en la oficina donde laboraba y encima del buró a causa de los intensos proyectos que empezaba afanosamente y tenía a mitad del camino por órdenes superiores que cambiar por otros, pero no se quejaba porque como buen cubano y revolucionario callar, soportar, y cumplir eran sus mejores virtudes.
Muchas veces nuestro Víctor fue seleccionado por la masa sindical como “Trabajador ejemplar” “Vanguardia del mes” Vanguardia del año” “Destacado” y hasta “Héroe del Trabajo” por su destacada labor y participación en todas las tareas asignadas por el PCC
Sin exagerar puedo decirles que Víctor integró las filas del partido como militante desde muy temprana edad, gracias a su actitud y disciplina partidista, y todas las zafras supieron de su presencia voluntaria, porque llegó a ser uno de los mejores macheteros y recolectores de tabaco. También apoyó las microbigradas, e hizo cuanto trabajo productivo o voluntario se le asignaba.
Era todo un hombre nuevo, sin manchas del pasado, por eso un día fue seleccionado para ir a cumplir una misión internacionalista a Angola.
_! Eres lo máximo!- Le decían sus amigos y colegas de trabajo, y el se sentía feliz, dichoso, e importante y con todos estos sentimientos una mañana del mes de julio salió a defender otros parajes del mundo, dejando por detrás sus cuatro hijos y a Maria la fiel esposa a punto de dar a luz.
En Angola estuvo por dos años y tres meses, enfrentado las tropas enemigas. Sufrió de inmensas heridas de balas, y por muchos meses tuvo que estar hospitalizado a causa de la malaria y el tifus, pero no desmayaba en su intento, y seguía al frente de la encomienda como todo un soldado cubano.
En Angola perdió a la esposa, porque se cansó de ser la última y alguien le ofreció compañía. Los hijos se acostumbraron a no verlo nunca y como es natural escogieron cada uno su destino y fueron pasando su presencia a segundo plano. En fin en Angola perdió todo vínculo filial y dejó uno de sus miembros inferiores, así como un dedo de la mano derecha, aunque el pecho se lo llenaron de medallas por el deber cumplido, y varios diplomas de congratulación.
Cuando Víctor regresó a su país, ya no era el hombre fuerte que enfrentaba todas las batallas, ya no era el trabajador destacado, ni el hombre integro que dedicaba horas enteras al trabajo, se había convertido en un mutilado de guerra, en un estorbo para la sociedad, un jubilado, pensionado con una mísera chequera que no le alcanzaba ni para empezar el mes.
A causa del tiempo que ahora si le podía dedicar a la vida, fue descubriendo cual había sido su trayecto por ella, y se dio cuenta que lo había dado todo a cambio de una inmensa soledad y desamparo.
Muchas fueron las realidades que tuvo que enfrentar nuestro Víctor, hasta que la decepción lo invadió de pies a cabeza y decidió tomar otro camino con el objetivo de mejorar su autoestima tan lastimada, pero por mucho que trató de enmendarlo, todo le fue imposible porque una enfermedad mental se estaba apoderando de su cerebro.
Médicos, especialistas en psiquiatría, sicoterapias colectivas, psicotrópicos, calmantes, sedantes, en fin hasta 10 electrochoques, para mejorar sus psicosis de guerra, pero las respuestas fueron todas negativas y no le quedó otra opción que engrosar la fila de los enfermos mentales.
Como es de imaginarse el hospital no fue su salvación, por lo que decidió vagabundear de un lugar a otro. Unas veces ausente presente, otras pensando que le era necesario conocer de cerca el mundo que lo rodeaba, perdido en las tinieblas de sus responsabilidades hasta ese momento.
En fin todo lo había perdido, hasta el hogar lo cambio en medio de sus crisis por una botella de guarfarina para ahogar las penas del alma.
Quienes lo conocieron no se detienen a su paso, ni le brindan protección alguna. Los que no lo conocieron lo ven como un mendigo más de la sociedad cubana.
Pero quién fue este hombre, lo que dio y lo que hizo por su país, de acuerdo a su intocable ideología, eso nadie lo pregunta, y si lo sabe cada cual responde a su propio criterio.
Lo cierto es que Víctor se ha convertido en un guiñapo humano, un hombre con las fieras vencidas y en un país donde lo que hiciste no es importante, sino lo que estas haciendo ahora.
Méritos y medallas, diplomas y decondecoraciones pasaron al olvido, su vida descansa dentro del alcohol y los disturbios mentales, donde unas veces se cree El Rey del mundo, otras Napoleón, o Ulises, mientras sus ojos redondos y cansados se afanan en buscar un rostro amigo.




