ENTREVISTA LOS AZOTES DEL EXILIO NOVELA

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DEDICADO A MIS PADRES

Sunday, December 03, 2006

COSAS DE LA CUBA DE HOY



LAS ARBITRARIEDADES
DE LOS MAS PUROS


Este episodio es uno de los capítulos de la novela testimonio

El Imperio de la Silulación

(Escrita en Cuba y editada en Miami -2004)



Adela Soto Álvarez

Trascurrían los años sesenta y una nube de vientos infaustos azotaban de derecha a izquierda a todos los moradores de mi país, pero la gente continuaba enfrentando la realidad sin decir ni una sola palabra, unos por miedo y otros porque realmente se mantenían ciegos a la represión y al cautiverio.
Las arbitrariedades de los “más puros” crecían lentamente hasta asfixiar al pueblo. Para estar en la última noticia, y al tanto de cuánto ocurría en cada vecindad, se crearon organizaciones de vigilia permanente, con los ojos puestos más que en la realidad en la apariencia, pero todo bajo el mismo ordene y mande, y quien se moviera quedaba en la batalla por simple que esta fuera.
Estas organizaciones se nutrían de cotorras informantes, búhos de turno, pirañas encorbatadas y sapos pilotos, entre otros animales muy bien amaestrados en asuntos de hacer daño. Podrán imaginarse las consecuencias de los habitantes de este pedazo de tierra que pasó de lo terrible a lo ridículo.
Bajo esta odisea terrenal mi tía Eloisa enfermó de los nervios a causa de la muerte de mi abuela materna, y mamá la trajo a casa para que mejorara su salud.
La compañía familiar seria un buen bálsamo para su tristeza, pues se sentiría querida y segura. Pero esta buena voluntad de mi madre fue mal interpretada por el Presidente del Comité de las cotorras y los búhos espías y un buen día se presentó en mi casa muy autoritario y prepotente en compañía de dos miembros de su ejecutivo, exigiéndole a mi familia que la tía Eloisa no podía continuar allí pues estaba ilegal y para poder permitir su estancia en la cuadra y en mi casa, tenía que traer inmediatamente el traslado y el cambio de dirección.
Aquella orden a puro grito, con amenazas y tres días para ser cumplida, acabo con la tranquilidad de mi hogar, pues de qué forma tía podía hacer todo ese trámite, si ella jamás pensó mudarse a nuestra casa, y mucho menos trasladarse de domicilio.
Ella tenía su vivienda herencia de mis abuelos, una confortable residencia con todas sus comodidades y recuerdos, solamente había buscado apoyo familiar en medio de un golpe sentimental muy intenso. Pero de esto no entendía el Presidente ni sus compinches.
Más de una semana tratando de hacer comprender el asunto con cuanto certificado médico fue expedido por los psiquiatras de atención. Más de una semana dando carreras de lugar en lugar para pedir permiso aunque fuera por un mes. Más de una semana con el hígado a la vinagreta y mi tía más loca cada día ante tales disposiciones externas sin contar con su propia disposición que era solamente problema de ella y no de nadie.
Al cabo de 10 días, un señor muy encorbatado y burócrata, nos hizo la visita, y después de desandar miles de papeles, y de averiguar cuánto asunto le vino en gana, dio la orden de que tía podía permanecer en mi hogar por tres meses. Después tenía que regresar a su domicilio, de lo contrario estaba cometiendo una violación que seria penada por la ley.
Pero esto fue poco para lo que le sobrevino después a mi familia. Mi abuela paterna al verla tan desequilibrada y pensando solamente en la muerte, creyó muy bueno para ella adentrarse en las lecturas bíblicas, tal vez así encontraba la paz espiritual y se sentiría mejor.
Tía no lo pensó ni dos veces y aceptó el estudio bíblico, por lo que comenzaron a frecuentar mi casa Nieves y Maruca, dos miembros de la religión Testigo de Jehová.
Esta Religión iba de casa en casa llevando la palabra de Dios a quien deseara escucharla con el objetivo de salvar su vida y su espíritu a la hora de las cuentas de nuestro señor, pero no juraban la bandera, ni cumplían con las leyes militares obligatorias, mucho menos portar armas, ni ponerse transfusiones de sangre, pues eran fieles cumplidores de la palabra de Jehová. Razones más que suficientes para que los improsultos del sistema los tildaran de contrarrevolucionarios y los persiguieran a diestra y siniestra.
Mucho de estos hombres y mujeres cumplieron arbitrarias condenas, muchos tuvieron que salir de su patria como perseguidos políticos, muchos aun viven en las cárceles bajo cargos injustos, solamente por cumplir la palabra de Dios.
Todas estas cuestiones mi familia la sabían, pero no les importaban pues eran fieles creyentes en dios, y en esos momentos era muy necesario para l mi tía Eloisa mejorar su desequilibrio y encontrar la fe perdida, por tales razones a pesar de los prejuicios del sistema, aceptaron los estudios bíblicos y tía comenzó lentamente a estudiar con Maruca y Nieves dos decanas de la religión Testigo de Jehová que iban todos los miércoles a mi casa a impartirle estudios .
Mi hermana ante su desequilibrio y inestabilidad cognoscitiva asistía a todos los cultos junto a ella, con el fin de ayudarla a comprender la realidad de la vida y la muerte y el propósito de Jehová para con la humanidad.
Pero la tía no avanzaba en su claridad mental, cada día estaba mucho más loca, mucho más desesperada y abatida. Imagínense hasta que punto que confundió las palabras de las dos buenas religiosas y se arrancó del cuello la cadena de oro herencia de la madre y se escapó hasta un lugar conocido por las “7 Matas” en Pinar del Río, y la enterró sin decirle a nadie el lugar.
Después comenzó a dar gritos para que mamá quitara el cuadro de la Santa Cena, alegando que detrás del mismo se escondía Satanás el Diablo. También herencia de la abuela fallecida, y que se mantenía colgado en el comedor, no por creencia católica, sino por respeto, costumbres y recuerdos de nuestros antepasados.
Fue tanta la algarabía de la tía dando gritos sin parar, que mamá sin perdida de tiempo lo quitó y guardó en el cuarto de desahogo a ver si así la tía mejoraba, pero nada continuaba confundiendo todas las palabras que le decían, confundiendo lo bueno con lo malo, y para ello todo se convirtió en satánico, al extremo que también en un descuido de nosotros le dio candela a toda la ropa que tenía, diciendo que en ella se escondia el demonio.
Mi pobre hermana aunque estaba con los achaques propios de su segundo embarazo, hacia todo su esfuerzo por continuar ayudándola a entender los estudios bíblicos y lo que realmente querían decir las parábolas cristianas. Pero tía Eloisa seguía aferrada a la muerte y a que todo lo que la rodeaba era pecaminoso.
Aun así, y con mucha paciencia y a pesar de sus constantes crisis, mi hermana la acompañaba a escondidas de los búhos de guardia y las cotorras vigilantes, al Salón del Reino para no perjudicar al esposo que trabajaba en una granja.
Este lugar llamado Salón del Reino, también era perseguido por el gobierno, pero que a duras penas los ancianos de la congregación lo mantenían en un lugar apartado con el objetivo de pode reunirse aunque fuera una vez a la semana.
Después de más de dos meses de estudios continuos y ayuda familiar más fuertes dosis de medicamentos la tía fue entendiendo mejor la palabra de Dios, y ya se le veía orar a solas, hacer suplicas, y leer versículos, y a retenerlos increíblemente a pesar de su estado sicótico.
Cuando todos estábamos muy contentos por la mejoría de la tía, apareció como una niebla la mala intención de Ana Martínez ,una vecina de doble cara, egocéntrica y que se pasaba todo el día detrás de la noticia, para después descargarla para su interés personal en los dominios y buzones del “Búho Mayor” y así resolver los materiales de construcción que necesitaba para arreglar el techo de su vivienda, y hacerle un portal al frente, pues en esta época de que les hablo, para adquirir un material tenía que ser a través del gobierno, y solamente se lo asignaban a los supuestamente destacados en materia de mala fe, y contra los bautizados por la mala lengua como desafectos, además de que tenían que ser o aparentar ser fieles cornetas, informales, veladores y con expediente de chivas, del presidente de la organización y su camarilla, aunque en su interior solamente fueran excelentes oportunistas.
Mi hermana estaba próxima a dar a luz su segundo hijo. Las cunas para niños se distribuían también por el mismo sistema de materiales de construcción, de igual forma que los zapatos en los años 61 y 62.
Si le caías bien al presidente de la comisión y la masa afirmaba que eras afecta al sistema estabas salvada, sino ya saben lo que te esperaba.
Si no eras revolucionaria con puntos y comas, en cualquier momento te podían cambiar de sólida a gaseosa en el tribunal de la falsa moral y el oportunismo.
Así también sucedía cuando solicitabas un empleo, si no ibas bien avalada por el presidente de tu zona, con visto bueno de la vecindad, nadie te daba trabajo, porque estos eran solamente para los que supuestamente se comieran un león con pelos.
Ana Martínez la fiel informante sin el menos escrúpulo en cuanto filtro sus oídos en mi hogar, y escuchó los estudios bíblicos, pasó urgentemente la noticia al presidente de que mi casa era una casa culto de los Testigos de Jehová, y que mi hermana estaba bautizada en esa religión.
Figúrense ustedes decir semejante cosa a un grupo de perseguidores de esta religión, enseguida vieron la oportunidad de combatir el asunto con uñas y dientes y mi hermana inmediatamente fue condenada en la lengua viperina, y llevada a juicio callejero, acusada de ser testigo y ocultar tras sus estudios una segura conspiración en contra del estado.
Quien lea esto puede pensar que exagero en lo que digo, pero quienes vivimos este pedazo de la Cuba de hoy sabemos que todo es cierto.
Ser religioso, creer en Dios, predicar, reunirse en cualquier iglesia, o templo, era un pecado mortal para los moralistas, ateos y predicantes del comunismo.
La Biblia era para la sociedad de los mejores un libro inmoral y prohibido que lo único que hacia al que lo leyera era confundirlo y hacerlo imponerse al estado.
Muchos no lo querían tener ni como literatura universal, incluso algunos que lo tenían ante la falsa moral y los prejuicios cristianos, los sacaron de sus hogares como si fuera la peste.
Incluso en los centros laborales llenaban unas planillas a todos los trabajadores que se llamaban “socio político” y si decías que eras religioso o simplemente que creías en Dios no te daban empleo, y si por casualidad te daban uno, era de mala muerte, y te relegaban a la mínima expresión. Solamente creer en Dios, te convertía en desafecto al sistema.
Mi hermana que nada tenía que ver con este comentario de Ana Martínez, porque solamente lo que había hecho hasta ese momento era ayudar a la tía a entender los artículos de la Biblia, necesitaba una cuna para su bebé, pero ante la información de la vecina le fue denegada en el acto, bajo una negativa a toda voz, orquestada por cuatro de los secuaces del Presidente…- MIENTRAS EXISTA UN NIÑO REVOLUCIONARIO SIN CUNA, EL TUYO NO TENDRA NINGUNA. Por supuesto que ante la masa manipulada y prejuiciada, mi hermana y su pequeña eran la peste, las pecadora y enemigas de los mandatos del sistema.
Y no bastó con este enfrentamiento deshumanizado, también se aglomeraron frente a la puerta de mi casa el Presidente de los búhos, con la Cotorra de vigilancia, la de Salud Pública, y el nazista mayor, todos con sus narices muy empinadas y miradas por encima del hombro con más deseos de actuar en contra de ella físicamente que con palabras.
Los cuatro como los jinetes de la Apocalipsis ajusticiando a la contra, tal vez si no se hubiese abolido la Santa Inquisición, allí la queman por traidora a los principios del Imperio.
Mi hermana no se quedó callada, rebatió fuertemente tal calumnia, explicó y volvió a explicar la realidad absoluta, sin negar su creencia en el Dios Supremo, pero que aun no pertenecía a la religión, pero no le creyeron pues había una realidad, la de que mi casa era frecuentada todas las semanas por Nieves y Maruca, y ellas si eran testigos consagrados, y según las orejas de turno, toda mi familia también lo eran.
Pero como todo en esta vida tiene su alternativa, estos señores ombligos del mundo y dueños de la verdad, trataron de investigar con más profundidad los hechos imputados a mi hermana para entonces decirle que iban a hacer una excepción con ella, pero mi hermana los voto a caja destemplada de mi casa, y entonces fue a la defensiva y los ofendió como merecían, a la vez que les predijo lo que les venía encima por su increncia, y los embates maléficos que les caerían encima por perseguir a los religiosos y negar a Jehová.
Al cabo de unas semanas y como Dios no le falta a nadie consiguió una cunita de uso con una amiga, y así fue como mi sobrina cuando nació pudo dormir en una camita como es necesidad de cualquier recién nacido, de lo contrario al piso, o a la cama de los padres, porque los religiosos que era lo mismo que desafectos no merecían ni el aire que respiraban.