ENTREVISTA LOS AZOTES DEL EXILIO NOVELA

SEGUIR...

TRADUCTOR

DEDICADO A MIS PADRES

Thursday, March 09, 2006

LA HAMBURGUESA EN CUBA

LA HAMBURGUESA
Por: Adela Soto Alvarez


(Este es uno de los capítulos de la novela testimonio El Imperio de la Simulación, donde se hace un fiel relato de una de las tantas realidades que enfrentamos los cubanos de a pie)


En los años noventa en Cuba todo parecía el juego del gato y el ratón. La gente se afanaba por encontrar que llevar a la mesa, y entre los inventos culinarios, y los inventos para resolver la economía individual, el pueblo comió y bebió todo lo que andaba y no andaba sobre la tierra, hasta que un día comenzó a circular la noticia del primer antídoto para calmar la hambruna y que se extendía por todo el país como una vía de salvación alimenticia y no fue otra cosa que la llamada Hamburguesa, Hambergue o Salvavidas.

Se conoció que un buen señor, antiguo propietario de un centro de elaboración de la provincia más occidental del país Pinar del Río, de gran óptica y capacidad culinaria, además de la buena voluntad de resolver el caos alimenticio que dominaba a todos por igual, se dio a la tarea de inventar un producto comestible que por lo menos le suministrara al cuerpo humano un poco de fibra y por suerte fue aprobada por los dueños del poder.

Según se informó al pueblo, este producto era elaborado a base de carne de cerdo y soya, sería vendido con pan especial, horneado y con ajonjolí, además servido con mostaza o katchup al gusto y a un valor de dos pesos moneda nacional y acompañado con un refresco frío de frutas naturales, todo esto de producción nacional.

Esta noticia llenó de jubilo a toda la población, la que no veía la santa hora de tener atrapado entre sus dientes tan ansiado alimento.

Inmediatamente comenzó el remozamiento de todas las cafeterías del país las que por más de un año permanecieron cerradas y cubiertas de moscas, mosquitos, cucarachas y roedores, y seguidamente la inauguración del nuevo local.

Todo parecía un sueño .Se veían familias aparentemente limpias , porque ni jabón para eso tenían y vestidos con sus mejores galas que desde muy temprano en la tarde salían en padilla familiar , y hasta con la mascota de paseo rumbo a la hamburguesería.

Las filas eran interminables para pode adquirirlas , pero aún así la gente no desmayaba en su intento y seguía aferrada a la cola sin quejarse , por supuesto que era la única tabla de salvación alimenticia en esos momentos.

La demanda fue tanta que las ventas no paraban de 8 de la mañana a 10 de la noche y de lunes a domingo sin descanso. Primero comenzaron vendiendo tres por persona, después dos, y como es de suponerse junto a esta rebaja comenzó la calidad a bajar también.

Se inauguró su venta en blancos platos, con katchup, mostaza y calientitas, posteriormente desaparecieron todas estas cosas, y se pusieron bien frías y te la servian en la mano, perdió tanta calidad que ya no sabían a hamburguesa pero a nadie le importaba el cambio pues lo importante en ese momento era calmar el jugo gastrico.

Con esta restricción como es de esperarse, reapareció la bolsa negra tomando la iniciativa del problema. Hubo hasta venta de niños para comprar hamburguesas.

Como solamente se despachaban dos por persona ,los negociantes para sobrevivir ponían en las colas a un gran número de niños de cinco a nueve años ,los cuales compraban sus dos hamburguesas y se las daban al vendedor de la bolsa negra, que al resto del día le pagaba con darle una a cada niño , y el resto la vendía a l0 pesos moneda nacional en las afueras de la cafetería.

Era un negocio redondo pues estos vendedores de la bolsa negra, acaparaban más de treinta hamburguesas diariamente, resolvían el día y solamente perdían la que le daban al niño alquilado, junto a un billetito de l0 pesos moneda nacional que les daban a los padres.

Y les aseguro que no daban abasto con la venta, ya muchos ante la inmensa cola y dejando en sus casas a familiares que no podían venir a hacer la misma, para poderles llevar algo de comer la pagaban a lo que fuera. Esto además permitió que los vendedores ambulantes aumentaran sus ganancias con el sudor y la necesidad ajena.

Se puso tan difícil la adquisición del preciado y único alimento que el gobierno decidió regular su venta a través del grupo de búhos de cada cuadra.

Primero tenían derecho los mejores trabajadores, los más destacados, después por núcleo familiar y así sucesivamente.

Ya cuando no quedaban elegidos para adquirir la hamburguesa entonces podías comprar una por consumidor, esto si quedaban, y sin refresco ni agua.

Este sistema de ticket por barrios y cuadras también se utilizó en la venta de pizzas, caldosas y arroz moro con yuca o boniato, el cual se cocinaba en grandes bullones con leña de forma colectiva y cada cual iba con su plato y recogía su alimento.

Esto se hacía los fines de mes cuando se suponía la gente no tenía conque sobrevivir. Yo creo que esto fue en el fondo bueno y ayudó a muchos a no morir de hambre, aunque el resto continuaba en la inclemencia y por supuesto que si no se apuraba no alcanzaba, es decir que todo tenía su cosa.

Este sistema también fue implantado en diferentes organismos estatales, pero aquí se vendía, no era como en los barrios, que era de gratis, pero aún así hubo broncas, sus colados, sus turnos vendidos al que llegará tarde y necesitara comprar primero o por ejemplo quienes iban a comprar para ancianos, enfermos, o personas que no podían ir por estar trabajando o para el perrito de la casa, aunque en esta época muchos fueron abandonados a su suerte, aunque hubo personas que a pesar de la miseria hacían todo lo posible en compartir con el animalito sus pocos alimentos.

Mi país se convertía en pocos años en un campo de concentración y mi dolor al igual que el de todo el pueblo era mas fuerte que las torres egipcias, más fuerte que las aguas del Sena. Pero necesitaba creer en los milagros , en los peces y lo pan, en el buen samaritano vestido de benevolencia ,aunque no me quedaran manos para implorarle al cielo.

Fue una época muy tragica para el cubano de a pie. El país se ahogaba en la peor de las miserias, y sus habitantes alcanzaban menos que un esclavo de las famosas dotaciones que existieron .